Será que me fui acostumbrando a que las personas que amo, sin razones aparentes, desaparezcan sin más un día de mi vida. Será que me fuerzan a echarlas de menos, ya sin pensar en las posibles causas del alejamiento.
Y dejo ir... Porque en definitiva, pienso que así es la vida, mi vida: sin ataduras, sin amarras, en donde se queda y permanece quien así lo quiere.
Sin embargo, no quiero retirarles mi cariño, porque sólo en el amor estarán siempre conmigo, sin distancia y sin tiempo. Sólo en el amor, mi plegaria continuará rodeándolas, protegiéndolas hasta el final de mi vida y aún más allá.
Creando mi propio espacio para dar a conocer mis producciones plásticas y literarias... Mi mundo interior.
viernes, 5 de mayo de 2017
lunes, 6 de febrero de 2017
06/02/2017

Resurgirás radiante
de las cenizas muertas,
bendecida y amada
en las manos de Dios.
Ya no reconocida...
otra será admirada
y tu dicha, en su dicha
y tu amor, en su amor.
Volverás a reír
con alegrías nuevas
y con nuevos colores
relumbrarás al sol.
Tan sólo aquieta... espera,
no huyas y no temas
el tiempo en el que vives,
es el tiempo de Dios.
martes, 27 de diciembre de 2016
Reflexión X ¿Sabes quién eres?
Piensa que eres una maravilla, el mayor de los milagros. No hay otro ser igual a ti en el universo, ni lo hubo ni lo habrá. Y así existieran infinitos universos con infinitos seres, tú seguirías siendo único y singular.
Eres grande, aunque te sientas tan pequeño… eres tan grande, como tu capacidad de soñar, de amar, de pensar y de sentir la vida. Eres mucho más de lo que otros pueden apreciar y conocer de ti. ¿No eres acaso un profundo misterio para ti mismo? ¡Maravilloso misterio! ¿Quién se atreverá a decir lo contrario? Y si lo dijera, hablaría falsedad y mentira.
Eres grande, aunque te sientas tan pequeño… eres tan grande, como tu capacidad de soñar, de amar, de pensar y de sentir la vida. Eres mucho más de lo que otros pueden apreciar y conocer de ti. ¿No eres acaso un profundo misterio para ti mismo? ¡Maravilloso misterio! ¿Quién se atreverá a decir lo contrario? Y si lo dijera, hablaría falsedad y mentira.
Tal vez sientas que no eres transparente, tal vez te has dejado colocar tantas máscaras, tal vez te sientes sucio… Anda, haz la prueba, rasca sólo un poco de esa cáscara que te recubre y verás cuánto brillas, más que el cristal bruñido expuesto al sol de pleno día. No te escondas, deja ya esas máscaras que te impiden verte tal y como eres. Sí, sé que muchas veces te sientes roto por dentro, cansado de la vida y que llevas cicatrices y heridas… pero es tu opción cubrirlas o dejar entrar la luz a través de ellas. Tus heridas expuestas a la luz, no pueden afearte, por el contrario, sólo te embellecen más porque dejan entrever esa chispa, esa grandeza y esa fuerza que llevas en ti, aunque te sientas la más débil e incapaz de todas las criaturas. Recuerda simplemente que cada paso que diste, ha sido un peldaño que subiste en la extensa escalera de la vida, has tenido que esforzarte y sin dudas, no ha sido fácil.
Date permiso para soñar nuevos sueños, aunque algunos se hayan hecho pedazos y otros ya no sean alcanzables. Más importante que alcanzar una meta, es tener un objetivo, no darse por vencido y seguir adelante.
Date permiso de ganar pero también de perder, es necesario y lo sabes.
Date permiso para ser tú mismo, no inventes un personaje ni seas lo que crees que otros esperan de ti; no estás en el mundo para cumplir con las expectativas de otros y tarde o temprano, todas las máscaras caerán y quedarás vulnerable y al desnudo, tal y como eres.
Date permiso para equivocarte, repito, debes darte este permiso, porque eres humano y porque estás caminando en la oscuridad e incertidumbre y por esa misma razón, tropezarás y caerás muchas veces. Si no te das a ti mismo este permiso, vivirás una existencia llena de amargura que te impedirá amar plenamente quitándote la capacidad de perdonar.
Por sobre todo eso, y aunque parezca una obviedad, debes darte permiso para amar. Amar inmensamente, profundamente, aún cuando no seas correspondido más que con desprecios e ingratitud. Ama, porque es el amor la fuerza inextinguible, la paz de la conciencia, la vida de tu alma. Ama porque no existe otra cosa que valga más la pena y la alegría, que amar. El amor, te hace invencible, no hay guerrero más valeroso ni temerario, como el corazón que se arroja sin vacilaciones al amor. Ten la plena certeza y camina con la seguridad de que hay una sola cosa de la que es imposible que te arrepientas de haber hecho en tu vida, y eso es de amar. Todo lo demás es accesorio, comparado con esta sublime capacidad que llevas en tu interior.
lunes, 26 de diciembre de 2016
¡A volar!
Y me quedé pensándote…
Y cuanto más te pensaba
más te ibas transformando
en una idea vana.
Y lo concreto de ti,
eso que amaba
era el volátil anhelo
de una mente turbada.
Cuando intentaba aferrarme
Ideas y recuerdos,
Y cuanto más te pensaba
más te ibas transformando
en una idea vana.
Y lo concreto de ti,
eso que amaba
era el volátil anhelo
de una mente turbada.
Cuando intentaba aferrarme
a tus recuerdos,
las imágenes
se me desdibujaban...
Y ya no eras real, ya no eras tú.
Como la confusa memoria
que se tiene
las imágenes
se me desdibujaban...
Y ya no eras real, ya no eras tú.
Como la confusa memoria
que se tiene
de un sueño al despertar.
Ideas y recuerdos,
sueños y pensamientos
como aves dentro mío
añorando libertad.
como aves dentro mío
añorando libertad.
Y sabes… ya no quise retenerlas,
y las dejé volar.
domingo, 25 de diciembre de 2016
Un día de esos...
Un día de esos en los que parece que el tiempo no ha pasado y volvemos a estar juntos… no importa si más viejos; sólo sé que se parece mucho a un día de esos que ya no volverán.
Algunos nos observan desde algún vértice oculto en el espacio, ya habitantes del más allá del tiempo.
De pronto, no importa cuán extenso sea el recorrido del camino en el que hayamos avanzado, ni cuántas historias, cicatrices y heridas llevemos escondidas en el alma.
El rumor de la lluvia acompaña otros rumores viejos, y yo intento atrapar el instante en estas breves líneas… Vagamente alcanzo acaso un poco… nada. Es un tropel de pensamientos y sentimientos irrumpiendo en mi mente y en mi alma, y en cambio, apenas un esbozo lo que logro decir con mis palabras.
Esos silencios… los de aquellos que no están, ahora duelen y los tornan más ausentes todavía. Se los extraña aún en aquellas cosas que nos eran enojosos y molestos ¡qué paradojas de la vida!
El tiempo sí ha pasado, es innegable, pero aún hoy, aunque sólo sea por este breve instante, estamos vivos, estamos juntos a pesar de todo.
Pero pasa… ya las voces, no son como esas voces que recuerdo. Los olores son otros. Se han transfigurado las miradas, las veo ensombrecidas. Los mohínes de antaño han moldeado poco a poco los rostros, dándoles la apariencia de lo definitivo.
El tiempo sí ha pasado, es innegable, pero aún hoy, aunque sólo sea por este breve instante, estamos vivos, estamos juntos a pesar de todo.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
23/11/2014 El tiempo de la espera
pero no tengo aún, todas las piezas.
El tiempo de la espera, es doloroso
como aquel de la siembra.
Tal como la semilla que se siembra
en soledad, a salvo, bajo el suelo
pero carece de aire y para respirar
se fortalece en su ser, por horadar la tierra,
para salir de sí, para entregarse.
No es para ser semilla, que fue hecha.
Ha de surgir de las profundidades
con su verdad al fin esclarecida.
Eres pequeña, semilla, y eres frágil
pero no temas, pues crecerás
con sol o con tormentas.
Y ya no estarás sola nunca más…
Mira a tu alrededor:
¡Tantos te esperan!
21/12/2016
Hoy tengo tantas ansias
de contarte mis sueños...
Esos que se desprenden
como si fueran hojas
¡ay, si yo fuera árbol
siempre verde y florido!
Anidarían aves
en mi frondosa copa
alegrando mis horas
con sus alegres trinos.
¡Ay, si yo fuera un ave!,
buscaría en mi vuelo
acercarme un instante
allí donde tú estés...
Porque siempre he soñado
con encontrarte un día,
porque nunca he tenido
otro anhelo tan mío.
como si fueran hojas
¡ay, si yo fuera árbol
siempre verde y florido!
Anidarían aves
en mi frondosa copa
alegrando mis horas
con sus alegres trinos.
¡Ay, si yo fuera un ave!,
buscaría en mi vuelo
acercarme un instante
allí donde tú estés...
Porque siempre he soñado
con encontrarte un día,
porque nunca he tenido
otro anhelo tan mío.
martes, 20 de diciembre de 2016
20/12/2016
A veces vuelve esa alegría ingenua;
el aire perfumado,
los sonidos amenos...
quisiera retenerlos en mí
y hacer posible
que el tiempo no discurra,
que me espere.
¡Si el tiempo me esperara
en el preciado instante
en el que se fundieron
tu mirada y la mía!...
Ya no habría otros ojos
ni habría ya otros besos,
sólos tú y yo, en lo eterno
de nuestra breve historia.
el aire perfumado,
los sonidos amenos...
quisiera retenerlos en mí
y hacer posible
que el tiempo no discurra,
que me espere.
¡Si el tiempo me esperara
en el preciado instante
en el que se fundieron
tu mirada y la mía!...
Ya no habría otros ojos
ni habría ya otros besos,
sólos tú y yo, en lo eterno
de nuestra breve historia.
lunes, 19 de diciembre de 2016
05/09/2016
Me asombra descubrir
cómo es todo tan distinto...
no reconozco el camino
que mis pasos anduvieron.
La senda se ha vuelto oscura
con un entorno siniestro.
La luna perdió su brillo
se apagaron las estrellas
se ocultaron las luciérnagas.
Y la luz... se me fue dentro
¿dónde hallarla? ¡No sé dónde!
Y mis ojos se han quedado
como dos huecos profundos
incapaces de mirar
las bellezas que antes vieron.
¿Qué hay en mi corazón?
Parece una sombra fría, vacía,
la nada misma... informe y lacerada.
¿A dónde está la chispa?
¿A dónde el fuego?
Ese que daba calor
a los días del invierno.
Quiero encontrar... aún sin fuerzas.
Me resisto, voy buscando
en esa memoria que hoy
me parece tan ajena,
las luces que en otro tiempo
las tinieblas encendieron.

Dame de tu Corazón
ese fuego que caliente
mi gélido corazón.
Dame de esos ojos tuyos
la mirada siempre ávida
de contemplar el amor.
Pero hasta tanto me des
esto que te estoy pidiendo....
Dame aún la fortaleza
para seguir resistiendo.
Reflexión IX Cuando el corazón se cansa de los engaños y mentiras...
¿Quién en mayor o menor medida, no lo ha experimentado en su propia vida? Siempre me he preguntado la razón de ser del hombre mentiroso. ¿Cuáles son los intrínsecos motivos que lo arrastran a este tipo de actitudes y comportamientos corroyendo sus propias vidas y las de quienes lo rodean? No me refiero a cualquier persona que en cualquier momento, puede caer en una mentira, sin premeditación. Los mentirosos a los que me refiero, tienen en sí esta característica, y es la de premeditar, elucubrar, inventar historias, entretenerse en esos pensamientos. Realmente, hay quienes terminan haciéndose adictos a la mentira que los lleva también a intimar con una de sus parientes más cercanas, que es la manipulación. Porque quien miente decidida y voluntariamente, manipula, cambia la verdad, la tergiversa, la esconde, la sepulta… habrá mucho dolor alrededor del mentiroso, hasta que críe su fama y tenga que cargar en sus propias espaldas el peso de los sufrimientos que causó a otros. Luego, nadie creerá en sus patrañas, tal y como nos contaban cuando éramos niños, que ocurrió en la historia de Juanito y el lobo. Es de lamentar que parece siempre haber a su alcance una presa dispuesta a caer en sus redes de falso encantamiento y fascinación.
El mentiroso, llega a creer y tragarse sus propias falacias. No quiero, sin embargo, pensar que todo mentiroso compulsivo, miente coercitivamente para dañar a los demás, para burlarse, para sacar ventaja de ellos socavándoles su dignidad y utilizándolos luego a su antojo cuanta más ingenuidad y buena voluntad encuentre de parte de los otros. Quiero creer que algunos, ponen en práctica su plan como el único medio de supervivencia que su mente enferma logró desarrollar. Uno muy ruin, muy bajo, pero el único dada su peculiar bajeza. A estos, casi diría que no puede pedírseles otra cosa. Me he cruzado en el camino de mi vida con algunos de ellos y si bien al principio sentía rabia al descubrirme engañada, luego me daban pena. Porque eran seres infelices que vivían confundidos, inmersos en sus propios embrollos de pensamientos inútiles. Estos, creo, son más peligrosos para sí mismos, que para los demás. Porque en definitiva, la mentira a la que se habitúan, los acaba aislando y rebajando, quitándoles hasta la dignidad. Así es… los he visto caer en abismos infranqueables en pos de sus engaños.
Pero las artimañas inteligentemente planeadas para ruina de los otros… eso, es algo macabro. Caer en manos de alguien mentiroso y manipulador, puede constituir un verdadero calvario. Estos son los lobos disfrazados de corderos... difíciles de detectar cuanto más ingenua es la víctima. Es que las mentiras de las que nos quieren convencer, no son sólo atractivas, sino que suelen rodearlas de planteamientos maravillosos, de una apariencia de bien extraordinarias… pero tarde o temprano, y ojalá sea más temprano que tarde, nos daremos cuenta de la oquedad que esconden no sólo sus palabras y promesas. Lo más terrible, sin embargo, no es el espacio hueco que dejan en nosotros esas palabras mentirosas, sino que antes, han ahuecado sus propias almas, transformándose en seres siniestros, gélidos y vacíos, oscuros y sin rostro de verdad, un invento más de sí mismos, la misma nada a la cual en su persistencia, serán lamentablemente reducidos.
Nada subsiste sostenido en el engaño, y si lo hace, es alimentándose de más y más mentiras. Por todo esto, sé que la verdad, y sólo la verdad es la maravillosa puerta que una vez atravesada nos conduce a la plenitud de la vida. Aunque parezca difícil de sostener en todo tiempo, y no admita componendas ni adulteraciones. La verdad lisa y llana, como un puente tendido entre dos almas, es la que crea esa atmósfera de paz y de confianza entre seres de mentalidad sana, ávidos por conocer el bien y permanecer en él, con pleno convencimiento, honestamente y con integridad. No vale la pena desanimarse. Descubrir que hemos sido engañados, duele mucho cuanto más ilusiones y expectativas hayamos puesto en esa máscara de personaje ficticio que es el engañador. Pero justamente por eso, hay que seguir adelante, porque la verdad es lo que siempre valdrá la pena.
Salmos 34:12-13
¿Quién es el hombre que desea vida y quiere {muchos} días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.
Efesios 4:25
Por tanto, dejando a un lado la falsedad, HABLAD VERDAD CADA CUAL CON SU PROJIMO, porque somos miembros los unos de los otros.
Proverbios 12:22
Los labios mentirosos son abominación al SEÑOR, pero los que obran fielmente son su deleite.
Salmos 101:7
El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia.
Salmos 58:3
Desde la matriz están desviados los impíos; desde su nacimiento se descarrían los que hablan mentiras.
Salmos 34:12-13
¿Quién es el hombre que desea vida y quiere {muchos} días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.
Efesios 4:25
Por tanto, dejando a un lado la falsedad, HABLAD VERDAD CADA CUAL CON SU PROJIMO, porque somos miembros los unos de los otros.
Proverbios 12:22
Los labios mentirosos son abominación al SEÑOR, pero los que obran fielmente son su deleite.
Salmos 101:7
El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia.
Salmos 58:3
Desde la matriz están desviados los impíos; desde su nacimiento se descarrían los que hablan mentiras.
lunes, 12 de diciembre de 2016
2003
CUANDO VEO QUE TODO
VUELVE A FUNCIONAR
Y DESPIERTO AL FIN
DE MIS ERRORES.
LA VIDA RECOBRA
EL SENTIDO PERDIDO
Y CADA COSA VUELVE
A OCUPAR SU LUGAR.
NO DIGO QUE YA
NO TENGA MIEDO
PUES LO TENGO...
PERO ES DULCE EL TEMOR
DEL QUE SE SABE
EN CAMINO A LA META.
VOLVER A MIRAR
LA VIDA CON ASOMBRO
Y NO DEJAR DE ILUSIONARME
AUN SABIENDO
QUE ILUSIONES SON TAN SOLO ESO.
SER COMO UN NIÑO
QUE TODO LO DESCUBRE
Y EN TODO ENCUENTRA
ALGO CON QUE MARAVILLARSE.
VOLVER A LO SENCILLO,
A LO QUE EN APARIENCIA
CARECE DE VALOR, PERO LO TIENE.
DEJAR DE DETENERME
EN LO IMPOSIBLE
Y HACER QUE LO POSIBLE
SE REALICE.
Y AUNQUE SEA PEQUEÑO
SABER PONERLE
UN TOQUE DE GRANDEZA,
Y QUE, SINO EL AMOR
ES LO QUE TODO LO HACE GIGANTESCO.
VUELVE A FUNCIONAR
Y DESPIERTO AL FIN
DE MIS ERRORES.
LA VIDA RECOBRA
EL SENTIDO PERDIDO
Y CADA COSA VUELVE
A OCUPAR SU LUGAR.
NO DIGO QUE YA
NO TENGA MIEDO
PUES LO TENGO...
PERO ES DULCE EL TEMOR
DEL QUE SE SABE
EN CAMINO A LA META.
VOLVER A MIRAR
LA VIDA CON ASOMBRO
Y NO DEJAR DE ILUSIONARME
AUN SABIENDO
QUE ILUSIONES SON TAN SOLO ESO.
SER COMO UN NIÑO
QUE TODO LO DESCUBRE
Y EN TODO ENCUENTRA
ALGO CON QUE MARAVILLARSE.
VOLVER A LO SENCILLO,
A LO QUE EN APARIENCIA
CARECE DE VALOR, PERO LO TIENE.
DEJAR DE DETENERME
EN LO IMPOSIBLE
Y HACER QUE LO POSIBLE
SE REALICE.
Y AUNQUE SEA PEQUEÑO
SABER PONERLE
UN TOQUE DE GRANDEZA,
Y QUE, SINO EL AMOR
ES LO QUE TODO LO HACE GIGANTESCO.
Allá por 01/09/2012
Hay una niña llorando,
sentada en la vereda,
que de tan sólo mirarla,
se han conmovido las piedras.
Las estrellas en lo alto
de lo bajo, no se enteran:
ella sólo ve penumbras
y nebulosas tinieblas.
El rocío de sus ojos
moja la tierra reseca
y va brotando una flor
sin que la niña lo sepa.
Hay una niña llorando
en la noche que se acerca
y a lo lejos se oyen cantos
y algarabía de fiestas.
La niña sigue llorando,
arrullada en su honda pena
esperando ver el día
en que emergerá la flor
de lo hondo de la tierra.
Llora, mi niña, que el sueño
vendrá por darte descanso:
ya se perciben tus párpados
reclamando su presencia.
Crece la flor, y la niña
se ha dormido en la vereda;
en la quietud de la noche,
se estremece, sueña y tiembla,
y aunque el sueño vino al punto
el descanso se le niega.
Sigue soñando y llorando,
que el llanto al soñar alterna,
(no despertará tranquila
ni desahogará su pena:
pues le robaron sus sueños
aunque sea tan pequeña,
pero verá aquella flor
creciendo de la honda tierra
y donde vertió su llanto
allí mismo la contempla).
Llora, niña, mas no olvides
estas flores que nacieran
de tus lágrimas amargas
que el mundo no comprendiera.
Yo te comprendo, mi niña,
sola en la noche serena
a la intemperie del tiempo
¡que es un tiempo de tinieblas!
Si de rodillas, vencida,
nació una plegaria nueva,
surgirán aves y rosas,
verás de lejos la piedra
que entorpecía el camino
impidiendo ver la huella.
Otros pasos te preceden
niña que en la noche rezas,
y son pasos bendecidos
por el rocío vertido
en una mañana nueva.
Abre tus ojos, contempla,
¡levántate de la tierra!
sentada en la vereda,
que de tan sólo mirarla,
se han conmovido las piedras.
Las estrellas en lo alto
de lo bajo, no se enteran:
ella sólo ve penumbras
y nebulosas tinieblas.
El rocío de sus ojos
moja la tierra reseca
y va brotando una flor
sin que la niña lo sepa.
Hay una niña llorando
en la noche que se acerca
y a lo lejos se oyen cantos
y algarabía de fiestas.
La niña sigue llorando,
arrullada en su honda pena
esperando ver el día
en que emergerá la flor
de lo hondo de la tierra.
Llora, mi niña, que el sueño
vendrá por darte descanso:
ya se perciben tus párpados
reclamando su presencia.
Crece la flor, y la niña
se ha dormido en la vereda;
en la quietud de la noche,
se estremece, sueña y tiembla,
y aunque el sueño vino al punto
el descanso se le niega.
Sigue soñando y llorando,
que el llanto al soñar alterna,
(no despertará tranquila
ni desahogará su pena:
pues le robaron sus sueños
aunque sea tan pequeña,
pero verá aquella flor
creciendo de la honda tierra
y donde vertió su llanto
allí mismo la contempla).
Llora, niña, mas no olvides
estas flores que nacieran
de tus lágrimas amargas
que el mundo no comprendiera.
Yo te comprendo, mi niña,
sola en la noche serena
a la intemperie del tiempo
¡que es un tiempo de tinieblas!
Si de rodillas, vencida,
nació una plegaria nueva,
surgirán aves y rosas,
verás de lejos la piedra
que entorpecía el camino
impidiendo ver la huella.
Otros pasos te preceden
niña que en la noche rezas,
y son pasos bendecidos
por el rocío vertido
en una mañana nueva.
Abre tus ojos, contempla,
¡levántate de la tierra!
domingo, 16 de octubre de 2016
28/09/2016
Quise esconderme, huir...
permanecí en silencio.
Quise no ser
y que no me encontraras.
Permanecer inmóvil
sin malgastar el aire...
que no me hallaras, Dios,
¡Que no me hallaras!
Pero siempre me viste
y tu mirada
no me dejó deshecha,
abandonada.
Juntó mis trozos
y me descubrió entera,
iluminó mis sombras
allí hacia donde fuera.
No puedes, no
abandonar tu obra.
Me tornas hacia Ti
una y mil veces...
No tengo escapatoria,
no me dejas.
permanecí en silencio.
Quise no ser
y que no me encontraras.
Permanecer inmóvil
sin malgastar el aire...
que no me hallaras, Dios,
¡Que no me hallaras!
Pero siempre me vistey tu mirada
no me dejó deshecha,
abandonada.
Juntó mis trozos
y me descubrió entera,
iluminó mis sombras
allí hacia donde fuera.
No puedes, no
abandonar tu obra.
Me tornas hacia Ti
una y mil veces...
No tengo escapatoria,
no me dejas.
lunes, 26 de septiembre de 2016
22/07/2014
Abrió las alas un día
muy temprano en la mañana,
desde lo alto de un cerro
"que era el más alto" -pensaba.
muy temprano en la mañana,
desde lo alto de un cerro
"que era el más alto" -pensaba.
Y se deslizó confiada
con sus alas desplegadas,
escuchando los murmullos
de la brisa entre montañas.
Todo encontraba sereno
allí hacia donde mirara,
su peso ya no era peso:
¡se sentía tan liviana!
Cerró los ojos y el viento
con sus alas desplegadas,
escuchando los murmullos
de la brisa entre montañas.
Todo encontraba sereno
allí hacia donde mirara,
su peso ya no era peso:
¡se sentía tan liviana!
Cerró los ojos y el viento
las plumas desordenaba,
pero no perdía altura,
antes bien, más la ganaba.
Se vio al punto entre las nubes
y a lo lejos, su nidada
se percibía pequeña
en la inmensidad que hallaba.
Y se quedó allí, volando,
no quiso volver a casa:
siguió surcando los cielos
en su dichosa escalada.
Ya no sentía su peso,
ya no sentía sus alas,
sólo era viento en el viento
que más alto la llevaba.
pero no perdía altura,
antes bien, más la ganaba.
Se vio al punto entre las nubes
y a lo lejos, su nidada
se percibía pequeña
en la inmensidad que hallaba.
Y se quedó allí, volando,
no quiso volver a casa:
siguió surcando los cielos
en su dichosa escalada.
Ya no sentía su peso,
ya no sentía sus alas,
sólo era viento en el viento
que más alto la llevaba.
domingo, 25 de septiembre de 2016
30-04-2010
Me atisbo
en las reminiscencias de tu alma,
pequeña mariposa
frágil y eterna,
pompa de espuma
en el umbral
del tiempo detenido.
Siempre huidiza,
en las reminiscencias de tu alma,
pequeña mariposa
frágil y eterna,
pompa de espuma
en el umbral
del tiempo detenido.
Siempre huidiza,
trémula,
rondando en el espacio
inaccesible.
Siempre imposible,
desconcertante,
¿a dónde vas ahora?
Pequeña mariposa,
dulce y serena noche
se cierne
sobre tus heridas alas.
Acalla los rumores
de quejumbrosas voces
que te inquietan.
Descansa ya
en el oscuro
y silencioso abrazo
que es el radiante
preludio de la aurora.
rondando en el espacio
inaccesible.
Siempre imposible,
desconcertante,
¿a dónde vas ahora?
Pequeña mariposa,
dulce y serena noche
se cierne
sobre tus heridas alas.
Acalla los rumores
de quejumbrosas voces
que te inquietan.
Descansa ya
en el oscuro
y silencioso abrazo
que es el radiante
preludio de la aurora.
lunes, 4 de julio de 2016
Reflexión VIII Un día como hoy... hace cuatro años.
Un día gris... y montones de razones para desanimarse y desistir. Esas que nunca faltan y a veces se agigantan y se tornan insoportables, a la medida de nuestra fragilidad. Pero hubo algo, un gesto amable, el regalo de un sonrisa sincera. Un oído atento para escuchar mi letanía de quejas sin interrupciones ni ánimos de aconsejarme vanamente. ¡No necesito consejos! Hoy pude reconocer el inmenso tesoro que se encuentra detrás de cada uno de estos pequeños detalles, que hacen soportable y hasta agradable la vida. Pero hay que estar atentos, perceptivos, abiertos. Quien cierra el corazón, no será capaz de apreciar estas pequeñas cosas y seguirá sumido en su desazón y su tristeza. ¡Pequeños gestos! Como el pan que se parte cada día en la Misa para ser compartido. Dios eligió lo pequeño, para manifestarse. ¡Cuánto misterio ocultan esas cosas que a veces nos parecen nimiedades! Estemos más atentos, porque no sabemos cuándo un ángel nos regalará su sonrisa, su palabra o tan sólo su presencia amable y su oído dispuesto. No me refiero a ángeles en el sentido espiritual de la palabra solamente, sino a esos muchos seres que Dios pone en nuestro camino cada día y de quienes debemos saber apreciar y agradecer su compañía. Ángel significa mensajero de Dios. Cada uno de nosotros puede ser exactamente eso para los demás: un mensajero de amor y de buenas noticias. Pero qué egoístas y cerrados solemos ser. Sin embargo, el amor está siempre a las puertas y no duerme ni ceja en su empeño por conquistarnos definitivamente.
lunes, 4 de abril de 2016
Te amé...
Te amé… en la angustiosa incertidumbre
de no saber nunca qué pasaría.
Atesorando esas miradas y esos gestos
que buscaba por todas partes
sabiendo que tal vez
sería lo único de ti que quedaría.
Te amé… con un corazón limpio y expectante
abierto a la novedad de descubrir la vida junto a alguien.
Te amé con esperanza, y con desasosiego;
con alegría y con la más pura ternura
de los primeros años…
Te amé en canciones que me decían todo de nosotros
en las cálidas ilusiones que albergaba
mi joven corazón enamorado.
Fueron años hermosos en tiempos de agonía…
¿Cómo explicarlo?
Sólo sé que te amé y no me arrepiento,
que de volver atrás, te volvería a elegir
porque no he conocido en este mundo
a una mejor persona a la que amar.
Porque a pesar de todo
no fue en vano encontrarnos,
porque había un plan mayor que superaba
todo lo que imaginábamos.
domingo, 27 de marzo de 2016
Reflexión VII Pasos... ¿hacia dónde?
No importa cuántos caminen a tu lado, cuando sientes que vas avanzando solo en tu propio camino. Que nadie más puede ser capaz de comprender tu senda como tú mismo la experimentas y comprendes. Pueden estar… pero nunca en tus zapatos.
Cada paso que das, te acerca o te aleja de la meta. Es importante que tengas en cuenta esto mismo antes de dar uno sólo, porque ninguno de ellos, por insignificante que parezca, carece de sentido. Ni una sola de tus lágrimas, ha sido olvidada por Aquel que se apresta a enjugar tu llanto y a brindarte consuelo en todo tiempo. No estás solo, aunque sientas que no tienes a nadie, aunque experimentes el abandono.
Dios no es un ser lejano o abstracto. Él está allí mismo, cuando parece que caes sin remedio en un abismo infinito. Su mano te sostiene. Pero… ¿cómo es la mano de Dios? Es como la de una madre tierna y amorosa, que levanta al pequeño cuando cae para estrecharlo luego fuertemente contra su corazón. Dios siempre te atraerá hacia su Corazón, fuente y caudal de amor y de misericordia infinitas. No tengas miedo.
miércoles, 16 de marzo de 2016
Silencio, noche, nada...
Me haré silencio,
noche,
me haré nada.
Espera silenciosa,
noche serena
y nada
dispuesta para ser.
De mi silencio
emergerá tu voz
y surcarán mi noche
los haces de tu luz
hasta tornarla pleno día.
Y forjarás de mi nada
tu creación,
tu obra acabada
en la que te complazcas
al mirarla.
domingo, 13 de marzo de 2016
Tal vez (13/03/2016)
Tal vez sólo fue encontrarnos
tal vez no hay más misterio…
Y te amé un breve instante
para luego llevarte en mi memoria siempre
con tus ojos de agua
y tu mirar sereno.
Tal vez no hay más misterio
que encontrarse en un punto de la vida,
y como en un espejo
contemplarse en el otro
buscando lo que somos
desde afuera hacia adentro.
Y te amé un breve instante
para luego llevarte en mi memoria siempre
con tus ojos de agua
y tu mirar sereno.
Tal vez no hay más misterio
que encontrarse en un punto de la vida,
y como en un espejo
contemplarse en el otro
buscando lo que somos
desde afuera hacia adentro.
de por fin encontrarse,
aprender tantas cosas inefables…
Esas de amar… pero sin aferrarse,
y definir lo que somos y queremos.
Tan simple y a la vez tan complejo
como la vida misma
que todo lo trasciende,
como el amor
que transfigura todo.
viernes, 25 de septiembre de 2015
Recordando... Noviembre de 2012
Ayer fue un día que se preveía sereno, como casi todo domingo de mi vida. Llevo en general una vida sencilla y un orden que pretendo atesorar más allá de las vicisitudes que no pueden evitarse y que hay que enfrentar. Hablo de esas de “sí o sí”, de las que no dan tregua ni admiten rodeos porque si los hubiera, de seguro los encontraría y atreviéndome a confiar casi con temeridad, saldría airosa. Caminaba. Respiraba. La brisa estaba fresca y el clima templado. Hasta las calles que cotidianamente recorro, me parecían más apacibles que de costumbre. El destino hacia el cual me encaminaba, era de lo más amable para mí y mi corazón ya reposaba en ese encuentro que se repite y no, domingo a domingo, porque el resultado es siempre novedoso aunque parezca más de lo mismo. Iba pensando en cosas agradables, eso recuerdo. Volvía a mirar con asombro y pensaba en la mirada de los niños, rogando por ellos para que no perdieran esa inocencia que veo tornárseles cada vez más esquiva y más tempranamente irrecuperable. Pensaba en esa anciana de ochenta y tantos años, mi vecina, que con manifiesta alegría e ilusión cuasi infantil, se recreó mirando ayer a ese pequeño colibrí que libaba las azuladas florecitas del jardín de mi madre. Y mi madre pretendía distraerla con no sé qué chismerío mientras mi mirada se deleitaba posándose primero en el rostro absorto de aquella ancianita vuelta de pronto una niña y luego en ese colibrí multicolor, movedizo y vibrante. Vino a mi mente ese “proyecto de amazonas” que mi madre había logrado generar en el patio de casa cultivando como en un símil edén, plantas de toda especie que llegara a sus manos. Cómo ella misma se jactaba de tener la capacidad de hacer florecer especies casi imposibles de lograr para cualquier otro ser humano. Mi madre y su devoción religiosa por los vegetales. Mi vecina me ayudó a volver a recordar lo bueno que resulta dejarse sorprender por esas pequeñas cosas que a veces voy dejando en el olvido porque paso sin mirarlas, sin percatarme de ellas aunque están ahí para maravillarme. Ella, pensé, después de tantos años y de ver tantas cosas, a través de sus ojos cansados y gastados, puede volver a mirar con un asombro infantil y conmoverse por eso. ¡Qué belleza! De pronto todos esos años e imágenes se hicieron polvo y la magia de un instante la convirtió en una niña. Sentí envidia, debo reconocerlo. En mi ir y venir vertiginoso, pierdo muchas veces lo que me propuse no perder de vista nunca: lo esencial de la vida, vivir en mi centro y allí encontrarme a mí encontrando a Dios. Luego volví mis ojos hacia los jacarandás florecidos y las alfombras añiles que van dejando en el suelo. Recordé a una persona que mencionó que había redescubierto su lugar desde otra perspectiva a través de esta visión tan simple y a la vez maravillosa. Yo le dije que a mí también me gustan mucho estos arbolitos de color tan peculiar. He de confesar que es una de las frustraciones ocultas de mi madre. Nadie vaya a decirle por qué no tiene un jacarandá en su casa: podría ofenderse gravemente. No lo tiene porque no pudo lograr que sobrevivan y se secan antes de florecer. Aunque esta condición puede cambiar de un momento a otro. Lo mismo sucedía con la estrella federal, y en la actualidad hay brotes de esta planta en cada rincón del jardín. Quizás cada cosa tiene su tiempo y no llegó aún el de los jacarandás. Por suerte no faltan en los alrededores de mi casa, y me deleito viéndolos por todas partes. Supongo que debe ser una de las plantas favoritas de nuestro intendente, que tanto las ha hecho proliferar. A medida que avanzaba en mi camino divisé un ceibo colmado de flores, derramando sus lágrimas carmesíes en la vereda y hasta un poco más allá, alcanzando la calle. Me puse a pensar en el por qué es nuestra flor nacional y que debe haber detrás de esto una historia desconocida que me propuse investigar cuanto antes. Seguramente es un árbol autóctono, pensé. Y así continué admirando la flora que abunda por aquellas calles y venía a mi mente la idea de que cada vez veo a más gente ocupándose de los animalitos callejeros. Tachos con agua en las veredas. Alimento para perros desparramado por doquier. Caricias dadas al azar. ¿De qué se tratará esta nueva toma de conciencia, esta ternura que se despierta hacia esos seres tantas veces indefensos y maltratados? Primero se apiada una persona y luego otra, y me voy enterando de que hay muchos detrás de esta campaña silenciosa y caritativa hacia los animales. A mí misma este año me tocó el corazón y adopté una pequeña gatita que mientras escribo estas palabras, dormita plácidamente sobre la cama que prometí jamás ceder a ningún animal. Pero he aquí la puesta a prueba de mi flexibilidad. Y sí, pretendo ser permeable al cambio y celebro que no soy obcecada por el sólo hecho de serlo, salvo cuando la situación y circunstancia lo ameritan y comprendo que no es obstinación de mi parte, sino firmeza necesaria.
En fin, la caminata llegaba a su fin… pero a pocos metros de alcanzar la meta, me detuvo la noticia infausta, la ocasión ineludible, la que no permite treguas ni rodeos, el enfrentarme a la temible falta de respuestas ante una situación que de pronto oscureció el cielo y tornó todo más oscuro, inexplicable y tenebroso. Una voz que desdibujó de un solo trazo el panorama simple y luminoso que mi mente había forjado en el camino. Me quedé sin palabras amenas, sin ideas bonitas. Un escalofrío me recorrió el cuerpo y el alma al mismo tiempo. De pronto necesitaba retornar a lo profundo de mi ser, desde donde pudiera quizás, emerger algo de claridad o una plegaria al menos. Lo demás, no lo puedo nombrar por lo terrible, pero son cosas que también, inexplicablemente, inevitablemente, pasan.
En fin, la caminata llegaba a su fin… pero a pocos metros de alcanzar la meta, me detuvo la noticia infausta, la ocasión ineludible, la que no permite treguas ni rodeos, el enfrentarme a la temible falta de respuestas ante una situación que de pronto oscureció el cielo y tornó todo más oscuro, inexplicable y tenebroso. Una voz que desdibujó de un solo trazo el panorama simple y luminoso que mi mente había forjado en el camino. Me quedé sin palabras amenas, sin ideas bonitas. Un escalofrío me recorrió el cuerpo y el alma al mismo tiempo. De pronto necesitaba retornar a lo profundo de mi ser, desde donde pudiera quizás, emerger algo de claridad o una plegaria al menos. Lo demás, no lo puedo nombrar por lo terrible, pero son cosas que también, inexplicablemente, inevitablemente, pasan.
viernes, 18 de septiembre de 2015
A mis amigos
Esto que
escribo intenta dar respuesta a algunas inquietudes de distintas personas que
se han acercado a mí en estos últimos días en busca de consuelo o de consejo
ante diversos acontecimientos que se están dando en nuestra humanidad. La
verdad es que muchas veces a mí también las respuestas se me hacen
esquivas… Pero hoy, gracias a Dios, bastó una situación de esas que no es
tan raro que se den durante el ejercicio de la docencia, para echar un poco de
luz a este asunto. Estaba en una de las escuelas secundarias en las que
trabajo, cerrando el segundo informe anual de calificaciones. A varios,
de los más de cuarenta alumnos que asisten a este curso, al entregarles su nota
les dije que intentaran esforzarse un poco más en el último trimestre, y luego
se retiraban asintiendo con la cabeza o diciendo “sí, profe”. Uno de
ellos, sin embargo, lejos de dar la respuesta esperada (o no), contestó “¿Y
para qué?”. Esas tres palabritas resonaron muy profundamente dentro de mí
y me llevaron a cuestionarme y replantearme muchas cosas. No tuve
demasiados argumentos en ese instante para darle una contestación convincente y
ni siquiera estoy segura de que quisiera convencerlo de lo contrario… No
porque piense que es vano esforzarse en esta vida y dar lo mejor de uno mismo
desde el corazón: eso lo creo firmemente. Pero, hay un fundamento
para nuestras acciones y actitudes ante la vida que hace que, si ese
fundamento falta, todo esfuerzo parezca vano y sin sentido. ¿Quién, que
tenga un poco de cordura, gastaría sus fuerzas y energías en mejorarse a sí
mismo para una vida que no es sino un verdadero valle de lágrimas, dolores,
pesadumbre, decepciones, pérdidas constantes, amargura…? Yo no lo haría,
definitivamente.
Vivimos en
un mundo en el cual el materialismo se ha vuelto el gran protagonista.
Aún muchos de los que nos llamamos cristianos, somos ateos y
materialistas en la práctica. Hablamos de Dios, decimos que creemos en
Él, pero vivimos y actuamos como si no existiera… Le quitamos a nuestra
vida y a nuestras actitudes el cimiento y fundamento sobre el cual deberían
estar sustentadas. ¿Y qué nos queda? Muchos se preocupan de los
acontecimientos, de supuestos cataclismos por venir… Pero del cataclismo
que hay en el alma y en el corazón del hombre, son pocos los que se
acuerdan. Porque del corazón del hombre sin Dios, emergen las peores y
más terribles calamidades que ni siquiera somos capaces de imaginar.
¿Esforzarse y trabajar por esta vida? Yo repito con mi alumno ¿Y para
qué?
Algunos
piensan aún como siempre han pensado tantos: “estos cristianos… que rezan
y se privan de tantas cosas en esta vida por una supuesta vida después de la
muerte… ¡vaya tontos!”. Lo que no saben es que no es necesario morir
literalmente hablando, porque si esta vida la vivimos con Cristo, se
transfigura ya en vida eterna. Es por eso que el verdadero cristiano,
encuentra felicidad y consuelo aún en medio de lo que podrían considerarse como
tremendas fatigas, sufrimientos y tribulaciones. No por una vida que
esperamos, sino por una vida que YA estamos viviendo. Dios no nos
necesita héroes, ni triunfadores, ni gloriosos… El más humilde, el más pequeño, es el
que más cerca está de Dios porque más necesitado se sabe de Él.
Ojalá entendamos con el corazón esta realidad de que más necesitamos a Dios cuanto
más débiles nos sentimos. Dios es amor y el amor no conoce de límites a
la hora de abrazar nuestra pobreza, nuestra enfermedad, nuestra
debilidad… Dios perdona porque ama, y perdona siempre que se lo pedimos.
Debemos aprender a perdonarnos a nosotros mismos y a perdonar de corazón
a los demás... Se hace necesario y urgente vivir en el perdón, dado y
recibido.
Perdonar, comprender, amar...
Por otra parte, si seguimos los mensajes dados por nuestro Señor Jesús y por María, nuestra Madre del Cielo, tratemos de ir a la parte medular del mensaje que siempre fue, es y será, la conversión del corazón a Dios, volver a Él, arrepentirnos, dejar el camino del mal y ser personas de paz, como verdaderos hijos suyos... Hay quienes siguen los mensajes con un afán de escudriñar misterios, encontrar "algo" extraordinario, nuevo... Anticipar catástrofes naturales, guerras y otros flagelos a nivel global. Ese no es el camino... Eso es perder tiempo precioso e irrecuperable. La Santísima Virgen siempre nos pide lo mismo: oración, oración, oración. Su mensaje no ha variado a través de los siglos y ¿quién mejor que Ella sabe tan bien lo que necesitamos? ¿Quién nos querrá más plenamente felices sino Ella? "Hagan lo que Él les diga", he aquí el eco incesante que resuena desde hace dos mil años para todos sus hijos... Cualquier otra cosa es distracción, vanidad de vanidades y correr tras el viento.
Por otra parte, si seguimos los mensajes dados por nuestro Señor Jesús y por María, nuestra Madre del Cielo, tratemos de ir a la parte medular del mensaje que siempre fue, es y será, la conversión del corazón a Dios, volver a Él, arrepentirnos, dejar el camino del mal y ser personas de paz, como verdaderos hijos suyos... Hay quienes siguen los mensajes con un afán de escudriñar misterios, encontrar "algo" extraordinario, nuevo... Anticipar catástrofes naturales, guerras y otros flagelos a nivel global. Ese no es el camino... Eso es perder tiempo precioso e irrecuperable. La Santísima Virgen siempre nos pide lo mismo: oración, oración, oración. Su mensaje no ha variado a través de los siglos y ¿quién mejor que Ella sabe tan bien lo que necesitamos? ¿Quién nos querrá más plenamente felices sino Ella? "Hagan lo que Él les diga", he aquí el eco incesante que resuena desde hace dos mil años para todos sus hijos... Cualquier otra cosa es distracción, vanidad de vanidades y correr tras el viento.
viernes, 3 de julio de 2015
Colores...
A mí me gustan los colores,
los tenues y los vivos, todos.
A ti, una gama gris
de muy pocos matices,
te define.
Y cómo, entonces,
haces vibrar mi mundo
latir mi corazón
de tal manera…
domingo, 10 de mayo de 2015
miércoles, 8 de abril de 2015
Escritos con historia, de la niña PAS que fui... Parte V
1994 (16 años de
edad)
A veces el aire
vuelve a ser el mismo, quién sabe
Por esos
movimientos de la tierra
Puedo sentir otra
vez el aroma de mi infancia
Y yo también,
vuelvo a ser la que era.
Sin dejar escapar
de mis pulmones
El oxígeno que
antes me dio vida
Como inerte me
quedo, y soñando…
Con la cara al
sol, el mismo que le dio
Calor a aquellos
días.
Siento vibrar mi
alma, como un leve tintineo
Dentro de mí,
fuera de mí, quién sabe.
Eres como ese
aire lejano, de mi infancia
Que no dejo
escapar: recuerdo tan amado;
Eres como esa
lluvia, que mojaba el asfalto
Y yo corría, sin
importarme nada.
Vuelvo a correr
descalza y sin abrigo, hacia el mañana.
Quiero soñar que
deja de llover y que te encuentro…
No es una locura
pensar que nada más existe:
Mañana tú,
siempre tú, fuera o dentro de mí, quién sabe.
miércoles, 1 de abril de 2015
Escritos con historia, de la niña PAS que fui... Parte IV
Año 1994 (15-16 años de edad)
El tiempo pasa entre nosotros
pero no nos lleva...
No nos arranca de este suelo
ni del cielo.
El tiempo pasa
como pasa la lluvia:
nube gris,
deshecha en finas gotas.
Si tus brazos fueron alas
y volaste,
y no entendí,
tal vez ahora, lo comprendo...
El tiempo
ya no te tiene prisionero
y las horas no existen,
¡se detuvieron todas juntas ese día!
A las noches oscuras, las encendieron
las luces titilantes
de las tantas estrellas que descubrí
al mirar al cielo, buscándote.
Como al principio el sol
se me apagó estallando en mil pedazos...
Mi pequeño, mi dulce viajero,
el sol, no había estallado
¡eran mis ojos!
y las gotitas de luz
sólo eran lágrimas.
martes, 31 de marzo de 2015
Escritos con historia, de la niña PAS que fui... Parte III
1993 (14-15 años de edad)
Una lágrima del cielo
Rodó por mi frente,
Comprendí que ya
comenzaba a llorar.
Elevé mis ojos,
y lo vi muy azul,
Escritos con historia, de la niña PAS que fui...
Allá por el año 1997, junté lo que creía que eran todos mis escritos hasta esa fecha y me deshice de ellos en un acto de renuncia a mi pasado. Años más tarde, arrepentida de esta acción, pude recuperar algunos manuscritos, que providencialmente, en lugar de separar por título, los había separado por fechas, guardando cada uno la suya. Este es el primero que encontré, aunque lamentablemente, no el primero que escribí. Desde los seis o siete años, comencé a escribir todo lo que sucedía en mi mundo interior y que no me era permitido expresar de otra manera. Sólo he corregido la ortografía, aunque no la gramática ni los tiempos verbales.
Año 1988 (diez años de edad)
Perdí el sentido de las cosas bellas
Y me sumergí en un mar innavegable;
Caí en las aguas y me atrapó una ola
Y de esa pesadilla viva, desperté.
Jamás volví a saber de aquel sueño terrible
Del que emergió mi alma inanimada,
El aire estaba denso y se sentía
De un amargo dolor, llorar el alba.
Amanecía… y desde entonces
Las lágrimas del día propagadas
Caían como estrellas apagadas
Sobre el azul intenso de las aguas.
Quedaron encendidas un momento
Y luego de observarlas me olvidaba
Y me dejé llevar, muy lentamente
Hacia una luz que se encendía y se apagaba.
Deseaba entonces descifrar tanto misterio,
Inolvidables voces, me aclamaban,
Escruté más allá del horizonte
Y divisé la luz del sol desfalleciendo.
No sé qué hacía allí, permanecía inmóvil
Dejándome llevar por la corriente,
Sólo quería buscar una salida,
Que acudieran en mi auxilio las gaviotas,
Pero estaba como muerta, ya no hablaba.
sábado, 28 de marzo de 2015
La sonrisa del payaso triste (13/08/2014)
Un hombrecito de lata
Me sonreía en un sueño
Cuando un rayo de luz blanca
Pintó en su frente un destello.
La bailarina danzaba
Y una hormiguita dorada
Ornamentaba la seda
Que finamente llevaba.
Allí mismo, había un payaso
Descolorido y muy triste
Con dos lágrimas brillantes
que de sus ojos colgaban.
Alrededor todo era
Alboroto y alegría…
Imágenes que aunque quiera
Contarlas yo no podría.
Mas aquel payaso triste
La atención me demandaba,
Su honda tristeza sentía
Y no podía hacer nada.
Por fuera todo girando
Y girando me arrastraba
Hacia un mundo imaginario
Que tanto me deslumbraba.
Luego vi esas gruesas lágrimas
Convirtiéndose en diamantes
Que a la luz de pleno día
Mil colores irradiaban.
Yo los tomé con mis manos
Tornándome hacia el payaso
¡al fin le devolvería
Los colores que buscaba!
Pero el payasito triste
No musitó una palabra…
Vi en sus manos los diamantes
Trocándose en piedra opaca.
Al fin entreabrió los labios
-¡Déjalo, no me hace falta!
Y me causó tal dolor
Que me brotaron del alma
Unas lágrimas enormes
Y de color esmeralda.
El sol brilló sobre ellas
Y brilló sobre el payaso
Y de pronto mil colores
Lo cubrieron y llenaron
Dibujando una sonrisa
Roja y nítida en sus labios.
martes, 24 de marzo de 2015
Profecías III 05/09/2014
Una alabanza sincera
del corazón más pequeño;
una alabanza al Eterno,
Único Nombre que salva.
Aquel ante el cual se inclinan
hombres de todos los pueblos,
los seres del inframundo
y seres del Alto Cielo.
Unos te alaban, diciendo:
¡Bendito eres Tú, que vuelves
entre los santos del Cielo!
¡Bendito en el firmamento!
Otros te alaban diciendo:
¡Ven, Señor, y ya no esperes,
que nuestros huesos quebrantan
ya las puertas del infierno!
¡Ven, Señor y ya no tardes,
tu Pueblo espera gimiendo
y los gritos de los pobres,
de los que viven sufriendo
se elevan a tus oídos
conmoviendo el ancho cielo.
Tú sólo salvas, Dios bueno,
que lo confiesen los seres
que a la existencia llamaste.
Aquellos que fueron fieles
y los que te obedecieron.
Tú, Soberano de todo,
único Rey y Maestro,
¡vuelve, Cristo, ya no tardes!
Te esperamos hace tiempo.
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