Eres grande, aunque te sientas tan pequeño… eres tan grande, como tu capacidad de soñar, de amar, de pensar y de sentir la vida. Eres mucho más de lo que otros pueden apreciar y conocer de ti. ¿No eres acaso un profundo misterio para ti mismo? ¡Maravilloso misterio! ¿Quién se atreverá a decir lo contrario? Y si lo dijera, hablaría falsedad y mentira.
Tal vez sientas que no eres transparente, tal vez te has dejado colocar tantas máscaras, tal vez te sientes sucio… Anda, haz la prueba, rasca sólo un poco de esa cáscara que te recubre y verás cuánto brillas, más que el cristal bruñido expuesto al sol de pleno día. No te escondas, deja ya esas máscaras que te impiden verte tal y como eres. Sí, sé que muchas veces te sientes roto por dentro, cansado de la vida y que llevas cicatrices y heridas… pero es tu opción cubrirlas o dejar entrar la luz a través de ellas. Tus heridas expuestas a la luz, no pueden afearte, por el contrario, sólo te embellecen más porque dejan entrever esa chispa, esa grandeza y esa fuerza que llevas en ti, aunque te sientas la más débil e incapaz de todas las criaturas. Recuerda simplemente que cada paso que diste, ha sido un peldaño que subiste en la extensa escalera de la vida, has tenido que esforzarte y sin dudas, no ha sido fácil.
Date permiso para soñar nuevos sueños, aunque algunos se hayan hecho pedazos y otros ya no sean alcanzables. Más importante que alcanzar una meta, es tener un objetivo, no darse por vencido y seguir adelante.
Date permiso de ganar pero también de perder, es necesario y lo sabes.
Date permiso para ser tú mismo, no inventes un personaje ni seas lo que crees que otros esperan de ti; no estás en el mundo para cumplir con las expectativas de otros y tarde o temprano, todas las máscaras caerán y quedarás vulnerable y al desnudo, tal y como eres.
Date permiso para equivocarte, repito, debes darte este permiso, porque eres humano y porque estás caminando en la oscuridad e incertidumbre y por esa misma razón, tropezarás y caerás muchas veces. Si no te das a ti mismo este permiso, vivirás una existencia llena de amargura que te impedirá amar plenamente quitándote la capacidad de perdonar.
Por sobre todo eso, y aunque parezca una obviedad, debes darte permiso para amar. Amar inmensamente, profundamente, aún cuando no seas correspondido más que con desprecios e ingratitud. Ama, porque es el amor la fuerza inextinguible, la paz de la conciencia, la vida de tu alma. Ama porque no existe otra cosa que valga más la pena y la alegría, que amar. El amor, te hace invencible, no hay guerrero más valeroso ni temerario, como el corazón que se arroja sin vacilaciones al amor. Ten la plena certeza y camina con la seguridad de que hay una sola cosa de la que es imposible que te arrepientas de haber hecho en tu vida, y eso es de amar. Todo lo demás es accesorio, comparado con esta sublime capacidad que llevas en tu interior.
