¡Qué pertinacia
de dolores necios
enquistados en el alma!
Año tras año
se renuevan rancios
almibarados
de recuerdos tiernos.
¿Para qué duelen ya
de heridas viejas?
Es un absurdo
aún luchar con ellos.
Como fantasmas
sé que están
pero inasibles
ya no pueden sanarse
y están muertos.
Voy a contar una historia
que nadie querrá saber,
como un grito en una noche,
un aúllo, un no sé qué
y de pronto, me vi nada
y nada experimenté.
Quise ser una hoja en blanco
o una tela sin doblez
o la rústica madera
que plasmaría el cincel.
Y me deslicé en la sombra...
mas pregunto, ¿cómo fue?
Si ya he dicho: ¡no era nada!
y nada experimenté.
Era invisible y sin nombre,
anduve sin tener pies,
manos tampoco tenía
por eso nada toqué;
ningún sueño o pensamiento
ni recuerdos, ¿para qué?
Sólo era nada en el viento
que soplaba cierta vez
y girando en esa nada
en silencio me quedé.
Iba sin rumbo y sin guía
porque ya nada veía
y es que oídos, no tenía
ni boca con la que hablar.
¿Era noche o era día?
Cómo saber, si no había
manera de comprender
sin cerebro o corazón,
sin alma ni sentimiento
cómo atinar en el viento
plagado de sinrazón.
Y así es esta historia cierta:
como un grito que no fue
(o nadie pudo escuchar).
¿Qué diferencia hay en ello?
Sin cubrirme, estaba oculta.
El tiempo nunca pasaba
y sin pasar, no era nada,
presumo que no existía.
Quien ha sentido ser nada
tal vez lo pueda entender
y haya visto que no existe
lo que nunca pudo ser.
13/09/2013
Te voy buscando por distintos espacios
Pletóricos, sonoros, coloridos.
En los resquicios de los muros vetustos,
En cualquier vértice resquebrajado y sombrío
En pendientes de noches y de ruidos.
Te voy buscando, no sé si voy siguiéndote,
O se me quedó el alma enmohecida y rota
Olvidada en la puerta
De la casa añorada.
Te voy buscando… y tal vez, no te encuentre:
Los colores se ausentan, se acrecientan las sombras
Y la luz se distancia
Tras el umbral perdido.
Tal vez te encuentre
cuando ya hasta el hartazgo,
Se me agoten las fuerzas,
Se detengan mis pasos.
Tal vez cuando la luz
Sea sólo el recuerdo
De alguna primavera
prendida en mi memoria
Deshilachada y triste.
Cuando ya al encontrarte
Casi ni te recuerde.
Cuando ya sea otra:
La de mirar cansino
y espera silenciosa.
Sin palabras…
ya para qué decirlas.
Ya para qué buscarte
Si no serás el mismo.
Duele que sea cierto,
Adivino, presiento
Que esa será la forma
De por fin alcanzarte.
25/03/2012
Tengo tantos olvidos que contarte…
Tu pupila de luna,
ilumina la noche que me ciega.
Y quisiera mirarte sólo por un
instante,
volver a verte, por siempre
inaccesible,
como esa sombra vaga que se oculta
y que vislumbro apenas
previsible.
Quiero tocarte como el tímido
oleaje
de una marea suave y silenciosa;
que no me digas nada pero puedas
descifrar en mis ojos lo que
intento decirte.
Eso que yo no entiendo (y no me
entiendo),
quizás por un milagro de la vida
tú puedas develarlo y continuar
esquivo
como ayer, como siempre.
No sé muy bien qué escribo, pero
duele;
punzante y dolorosa es esta llaga,
cual espina en el alma malherida,
débil de amar (fuerte de amar,
presiento).
No discurren mis lágrimas por nada
y tal vez tú conozcas el secreto.
Una mirada… ¡tan sólo una mirada!
Bien sabes ya que nunca he
reclamado nada.
¿Qué escucho? Es sólo un eco
balbuceante
que no quieres oír, que pronto
ignoras.
No hay huellas de tus pies en mi
camino,
ni siquiera tu voz, ni una
palabra.
Sólo la fantasía que me invento
feliz y perniciosa al mismo
tiempo.
No hay gotas de rocío en la
alborada,
no hay luna de tus ojos en los
míos.
Tú libre ya de todo, ya de nada;
tú de sonrisa ajena para siempre,
nunca te alejas, nunca estuviste
cerca,
tus sueños no rozaron mi
existencia.
¡Y tan lejos estás! ¿Cómo decirlo?
¿Cómo estuviste cerca, sin
saberlo?
Yo te inventé un camino en
primavera,
lleno de flores, de pájaros
cantores
de aromas vegetales y radiantes
praderas:
en mi cabeza loca, encerré el
cielo
pero sin enterarte, te alejaste
en silencio.
Mi alma te ha esperado cansada,
enamorada,
te quiso contemplar, mas nunca
hablaste,
tu voz no dijo nada…
No hay historia que contar
por eso quiero contarte mis
olvidos.
¿De qué color, tú dime, son tus
ojos?,
aquellos que buscaba embelesada.
Pues he sufrido tanto por saberlo,
no quieras ocultarlos, ¡los
reclamo!
En tu ausencia te aferras a mi
llanto
y das presencia al fantasma que
se cierne
tan dolorosamente en mis
tormentos:alma en pena, de amores
que no fueron.
Tú que eres y no, porque te
invento
a la medida del amor que siento.
¿Y cuál es ese amor? El de mi
vida,que resiste afanoso,
sangrante, lacerado.
El que no sana y que salud no
encuentra
pues sabe: no hay remedio en esta
tierra.
He de esperar, ¡dichosa de mi
alma!
Sin olvidar, ¡oh, más dichosa y
mía!
Ojos que centellearon,
como preludio de aquel amor
perfecto,
se hicieron tan pequeños
que ya no los percibo y que me
arrojan desde mi nada al Todo.
No olvido, espero el dulce canto,
aquella melodía que sosiegue mis
horas.
Aunque hoy escribo por recordar
que aún me anega el llanto
y que las noches oscuras no se
fueron
y el invierno se tornó perezoso
en mi vida.
Yo escribo primaveras que deseo
y quiero esos amores que vuelan
en alas de los vientos
sin detenerme, en presuroso
vuelo: ¡voy al cielo!
Hasta aquí las memorias que me
abaten
y las febriles sombras que
combaten
con su peso vacío, insoportable.
Yo quiero cielo y luz, hacia
ellos vuelo
y soy esa paloma que amanece
viajera
añorando tanto cuanto saber no
dice
pero que no resignará jamás por
menos.
Ya tus ojos se fueron, como
siempre.
Se alejan más por sendas del
olvido
aunque debo decir que en ellos
descubrí el umbral, la luz, la
vida…
y que aprendí con ellos a robarle
al invierno
días de luz y amenos.
A esperar silenciosa, enamorada.
04/02/2014
En un danzar monótono
de infeliz y sombría
melodía cercada,
me pierdo a veces, rota,
descalabrada y triste.
Quieta...
ya casi sin recuerdos.
Mustia...
pero erguida y sin quejas.
Como la gota inerme
que pende de una hoja
esperando caer
sin poner resistencia.
¿A dónde caerás, al menos,
dónde esperas?
Sobre una mano blanda,
amable y bondadosa
que atrapará las gotas
mecidas del olvido.
Y unos ojos brillantes
la mirarán curiosos
volviendo a despertarla
al descubrir que existe.
28/11/2013
Despertaré cuando despiertes…
Al beso de tu anhelo
Que vuela hasta rozar
Mis labios yertos
Y de tus tibias manos
Que buscan vacilantes
Mis cabellos.
Despertaré…
Sólo cuando despiertes
Y el llamado del amor
Invada lo recóndito
De tu alma
Y no puedas, furtivo
Escapar de su voz…
Ya no más,
Ya nunca más, ausente.
Despertarás
Cuando ya no queden lágrimas
En mis ojos cansados
De esperar;
Llámame entonces
Porque al llamado del amor
No me resisto
Y yo, que lo he buscado,
En fin, cómo podría.
21-09-97
EL TIEMPO PASA ENTRE NOSOTROS
PERO NO NOS LLEVA,
NO NOS ARRANCA DE ESTE SUELO
NI DEL CIELO.
EL TIEMPO PASA
COMO PASA LA LLUVIA:
NUBE GRIS,
DESHECHA EN FINAS GOTAS.
SI TUS BRAZOS FUERON ALAS
Y VOLASTE,
Y NO ENTENDI,
TAL VEZ AHORA, LO COMPRENDO...
EL TIEMPO
YA NO TE TIENE PRISIONERO
Y LAS HORAS NO EXISTEN,
SE DETUVIERON TODAS JUNTAS ESE DIA.
A LAS NOCHES OSCURAS LAS ENCENDIERON
LAS LUCES TITILANTES
DE LAS TANTAS ESTRELLAS QUE DESCUBRI
AL MIRAR EL CIELO, BUSCANDOTE.
COMO AL PRINCIPIO EL SOL
SE ME APAGO ESTALLANDO EN MIL PEDAZOS.
MI PEQUEÑO, MI DULCE VIAJERO,
EL SOL NO HABIA ESTALLADO
¡ERAN MIS OJOS!
Y LAS GOTITAS DE LUZ
SOLO ERAN LAGRIMAS.
20/11/2012
Imagina
un lugar
recóndito
en el alma
que
te es perceptible
pero
que no frecuentas
O
tal vez no un lugar,
un
sentimiento apenas
ese
de buscar paz
en
donde no la encuentras.
Imagina
que se abre…
un
camino a otro mundo
y
vuelve a despertar
en
ti, la primavera,
llena
de luces, tibia
con
brisas que acarician,
mariposas
que vuelan.
Imagina
a la noche
huyendo
temerosa
y
que oyes a lo lejos
un
cántico cualquiera
que
no escuchaste nunca
ni
imaginar pudieras.
A
la vez estar dentro,
y
a la vez estar fuera
por
conocer las voces
que
tus dudas ahuyentan.
Imagina
que sabes
lo
que tu ser anhela,
entonces
ya no hay sombras,
sólo
una luz serena.
Imagina
que abres
por
fin, aquella puerta,
la
que te trae a casa
con
certeras respuestas
y
se ilumina todo,
y
la noche se aleja.
al
abrigo de un día de sol y primavera
descansará
tu alma feliz y sin tinieblas.