domingo, 25 de diciembre de 2016

Un día de esos...

Un día de esos en los que parece que el tiempo no ha pasado y volvemos a estar juntos… no importa si más viejos; sólo sé que se parece mucho a un día de esos que ya no volverán.

Algunos nos observan desde algún vértice oculto en el espacio, ya habitantes del más allá del tiempo.

De pronto, no importa cuán extenso sea el recorrido del camino en el que hayamos avanzado, ni cuántas historias, cicatrices y heridas llevemos escondidas en el alma.

El rumor de la lluvia acompaña otros rumores viejos, y yo intento atrapar el instante en estas breves líneas… Vagamente alcanzo acaso un poco… nada. Es un tropel de pensamientos y sentimientos irrumpiendo en mi mente y en mi alma, y en cambio, apenas un esbozo lo que logro decir con mis palabras.

Esos silencios… los de aquellos que no están, ahora duelen  y los tornan más ausentes todavía. Se los extraña aún en aquellas cosas que nos eran enojosos y molestos ¡qué paradojas de la vida!



Pero pasa… ya las voces, no son como esas voces que recuerdo. Los olores son otros. Se han transfigurado las miradas, las veo ensombrecidas. Los mohínes de antaño han moldeado poco a poco los rostros, dándoles la apariencia de lo definitivo. 

El tiempo sí ha pasado, es innegable, pero aún hoy, aunque sólo sea por este breve instante, estamos vivos, estamos juntos a pesar de todo.