Desde ayer, estuvieron dando
vueltas en mi cabeza tantos pensamientos abrumadores. Algunas cosas se retienen fácilmente en la
memoria. Otras, en cambio, es preferible echarlas al olvido para no evocarlas
ya nunca. Pero esos recuerdos
alborotados, que bogan por salir… Es
difícil retenerlos o ahuyentarlos. Están
ahí, a veces escarneciendo la mente y el corazón. No quisiera pensar tanto ni dejar que pululen
en mi interior tantas ideas vagas, fortuitas, desesperanzadoras. Lucho por mantener la fe y la esperanza
vivas, como la luz de un candelero en la oscuridad,