Año 1994 (15-16 años de edad)
El tiempo pasa entre nosotros
pero no nos lleva...
No nos arranca de este suelo
ni del cielo.
El tiempo pasa
como pasa la lluvia:
nube gris,
deshecha en finas gotas.
Si tus brazos fueron alas
y volaste,
y no entendí,
tal vez ahora, lo comprendo...
El tiempo
ya no te tiene prisionero
y las horas no existen,
¡se detuvieron todas juntas ese día!
A las noches oscuras, las encendieron
las luces titilantes
de las tantas estrellas que descubrí
al mirar al cielo, buscándote.
Como al principio el sol
se me apagó estallando en mil pedazos...
Mi pequeño, mi dulce viajero,
el sol, no había estallado
¡eran mis ojos!
y las gotitas de luz
sólo eran lágrimas.