martes, 20 de diciembre de 2016

20/12/2016

A veces vuelve esa alegría ingenua;

el aire perfumado,

los sonidos amenos...

quisiera retenerlos en mí

y hacer posible

que el tiempo no discurra,

que me espere.


¡Si el tiempo me esperara

en el preciado instante

en el que se fundieron

tu mirada y la mía!...

Ya no habría otros ojos

ni habría ya otros besos,

sólos tú y yo, en lo eterno

de nuestra breve historia.

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