muy temprano en la mañana,
desde lo alto de un cerro
"que era el más alto" -pensaba.
Y se deslizó confiada
con sus alas desplegadas,
escuchando los murmullos
de la brisa entre montañas.
Todo encontraba sereno
allí hacia donde mirara,
su peso ya no era peso:
¡se sentía tan liviana!
Cerró los ojos y el viento
con sus alas desplegadas,
escuchando los murmullos
de la brisa entre montañas.
Todo encontraba sereno
allí hacia donde mirara,
su peso ya no era peso:
¡se sentía tan liviana!
Cerró los ojos y el viento
las plumas desordenaba,
pero no perdía altura,
antes bien, más la ganaba.
Se vio al punto entre las nubes
y a lo lejos, su nidada
se percibía pequeña
en la inmensidad que hallaba.
Y se quedó allí, volando,
no quiso volver a casa:
siguió surcando los cielos
en su dichosa escalada.
Ya no sentía su peso,
ya no sentía sus alas,
sólo era viento en el viento
que más alto la llevaba.
pero no perdía altura,
antes bien, más la ganaba.
Se vio al punto entre las nubes
y a lo lejos, su nidada
se percibía pequeña
en la inmensidad que hallaba.
Y se quedó allí, volando,
no quiso volver a casa:
siguió surcando los cielos
en su dichosa escalada.
Ya no sentía su peso,
ya no sentía sus alas,
sólo era viento en el viento
que más alto la llevaba.
