miércoles, 8 de abril de 2015

Escritos con historia, de la niña PAS que fui... Parte V

1994 (16 años de edad)

A veces el aire vuelve a ser el mismo, quién sabe
Por esos movimientos de la tierra
Puedo sentir otra vez el aroma de mi infancia
Y yo también, vuelvo a ser la que era.
Sin dejar escapar de mis pulmones
El oxígeno que antes me dio vida
Como inerte me quedo, y soñando…
Con la cara al sol, el mismo que le dio
Calor a aquellos días.
Siento vibrar mi alma, como un leve tintineo
Dentro de mí, fuera de mí, quién sabe.

Eres como ese aire lejano, de mi infancia
Que no dejo escapar: recuerdo tan amado;
Eres como esa lluvia, que mojaba el asfalto
Y yo corría, sin importarme nada.
Vuelvo a correr descalza y sin abrigo, hacia el mañana.
Quiero soñar que deja de llover y que te encuentro…
No es una locura pensar que nada más existe:
Mañana tú, siempre tú, fuera o dentro de mí, quién sabe.



1994 (16 años de edad)

Amar no es solamente sentir cosas bonitas.
Es, a veces, buscar su mirada
Y no encontrarla…
O esperar una palabra
Y no escucharla…
Y a pesar de todo ¡amar!

Es estar en constante expectación
Y recordar al otro todo el tiempo,
Mas es también olvido
Y arrepentimiento.

Es sacrificar los propios intereses
Para complacer y ver feliz al otro.
Es tener el corazón lleno de gozo,
Mas es también sentir un profundo vacío
Porque amar es, a veces, no sentir nada
Y a pesar de eso, ¡estar y esperar!

Es tratar de entender
Cuando todo es oscuro
Y es no poder comprender nada, y aún
Tener en el otro, nuestra entera confianza.

Es compartir con ansias
La copa de las risas
Y no rehusar comer
El pan de las lágrimas.

Amar es jamás ser egoístas:
Es una entrega libre y desinteresada.
Amar es un camino
Recorrido juntos
Pero es también
Caminar en soledad.

Nadie sabe tanto de amar
Como aquél que da su vida
Para salvar a los demás.



1994 (16 años de edad)

A veces el sol todo ilumina
Mas al atardecer
Se desangra en el oriente
Y muere ocultándose
Tras grises horizontes
De fuego y de cenizas.

A veces se deshacen las nubes
En ínfimas gotas
Cual tibias lágrimas
De un dolor desconocido.
Si en mí, todo se aquieta,
Aún así, mi alma no descansa.

Pues si no hay bajo este sol
Una alegría completa,
He de buscarla lejos
Y en otros horizontes.
Si aquí el sol muere
Y renace cada día,
Debe haber un lugar
Donde nunca se apague.

Debe existir un sitio
De arcoíris eternos
Y cielos despejados
Cual risa fresca
De una alegría conocida.

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