Encontré uno de mis viejos escritos, y quería compartirlo en éste, mi espacio. Tenía 15 años cuando me expresé con estas palabras, sin entender bien qué quería decir.
He tomado tres flores del valle de la decisión, las guardé y olvidé dónde las había guardado. Al fin, llega la hora de encontrarlas y aspirar su perfume.
Qué extraño, no se han marchitado sus pétalos, parecen frescas... como recién cortadas.
¡He pasado tantas noches, he caminado tantos desiertos interminables! Y olvidé tantas cosas que me eran imprescindibles. Sin embargo, pude darme cuenta mientras andaba de que una sóla cosa precisaba saber: cuál era la meta.
