Allá por el año 1997, junté lo que creía que eran todos mis escritos hasta esa fecha y me deshice de ellos en un acto de renuncia a mi pasado. Años más tarde, arrepentida de esta acción, pude recuperar algunos manuscritos, que providencialmente, en lugar de separar por título, los había separado por fechas, guardando cada uno la suya. Este es el primero que encontré, aunque lamentablemente, no el primero que escribí. Desde los seis o siete años, comencé a escribir todo lo que sucedía en mi mundo interior y que no me era permitido expresar de otra manera. Sólo he corregido la ortografía, aunque no la gramática ni los tiempos verbales.
Año 1988 (diez años de edad)
Perdí el sentido de las cosas bellas
Y me sumergí en un mar innavegable;
Caí en las aguas y me atrapó una ola
Y de esa pesadilla viva, desperté.
Jamás volví a saber de aquel sueño terrible
Del que emergió mi alma inanimada,
El aire estaba denso y se sentía
De un amargo dolor, llorar el alba.
Amanecía… y desde entonces
Las lágrimas del día propagadas
Caían como estrellas apagadas
Sobre el azul intenso de las aguas.
Quedaron encendidas un momento
Y luego de observarlas me olvidaba
Y me dejé llevar, muy lentamente
Hacia una luz que se encendía y se apagaba.
Deseaba entonces descifrar tanto misterio,
Inolvidables voces, me aclamaban,
Escruté más allá del horizonte
Y divisé la luz del sol desfalleciendo.
No sé qué hacía allí, permanecía inmóvil
Dejándome llevar por la corriente,
Sólo quería buscar una salida,
Que acudieran en mi auxilio las gaviotas,
Pero estaba como muerta, ya no hablaba.
1990 (11-12 años de edad)
Hay recuerdos latentes dentro del alma. Esos que anhelamos olvidar siguiendo un camino, sin mirar atrás.
Hay recuerdos que ni aún el tiempo los puede borrar, porque son el marco pasado, de la presente realidad.
Hay recuerdos que amamos y quisiéramos revivir a cada paso, pero no podemos por añoranza, renunciar a seguir.
Hay una huella a seguir siempre, siempre hay un atajo, y más allá de todo lo aprendido, hay un camino inexplorado.
27/11/1990 (12 años de edad)
Lo que yo quiero
Yo quiero la paz,
Yo quiero el amor,
Las alas de libertad,
Quiero estar junto a Ti.
Enséñame a vivir
En ese lugar
Donde no hay sufrimiento,
Ni dolor, ni depresión.
A despejar el cielo
Con una sonrisa,
A sembrar una semilla
Y verla crecer de ilusión.
Enséñame a soñar
Porque Tú, puedes hacerlo,
A aceptar el mundo como es
Y sólo modificarlo para bien.
Yo quiero tu paz,
Quiero tu amistad,
Tu amor y la vida
Que me quieras dar.
Quiero agradecer
Que hoy desperté viva,
Que hoy amanecí
Con una sonrisa.
Enséñame a descubrir,
Que detrás de la niebla
Se abre otro camino
Lleno de sueños posibles.
Yo necesito tu voz,
Quiero tener fe
En que si hice algo mal,
Mañana lo haré bien.
Yo quiero una flor,
Quiero la sencillez…
Saber que el lujo es vano
Y que el odio también.
1990 (A Marcos, mi ángel de la guarda)
Préstame tus alas. Con ellas quiero volar hacia un sitio donde el sol, jamás se ocultará.
Allí los niños, no le temen a la oscuridad,
Allí Dios, es la única Verdad.
Préstame tus alas, las mías están rotas de tanto andar buscando caminos que no me llevan a ningún lugar.
Este lugar está enfermo de miseria y desgracia, de odio y sufrimiento. Este mundo está sediento de amor y paz.
Lentamente, va surgiendo el grito de libertad.
Ángel, amigo de mi alma estropeada por caminos pedregosos, préstame tus alas.
Enséñame a volar y guíame con tu canto sereno hacia una estrella donde sea posible soñar.
Hay recuerdos latentes dentro del alma. Esos que anhelamos olvidar siguiendo un camino, sin mirar atrás.
Hay recuerdos que ni aún el tiempo los puede borrar, porque son el marco pasado, de la presente realidad.
Hay recuerdos que amamos y quisiéramos revivir a cada paso, pero no podemos por añoranza, renunciar a seguir.
Hay una huella a seguir siempre, siempre hay un atajo, y más allá de todo lo aprendido, hay un camino inexplorado.
1990 (11-12 años de edad)
Me estoy cansando ya
De la monotonía,
De las ideas geométricas…
Del –esto es así, y se acabó.
Quisiera deformar las líneas,
Desdibujar la vida,
Cambiarla o empezar de nuevo
Para mitigar tanto dolor.
Quiero tirar al suelo la tristeza
Pisotearla hasta que desaparezca,
Borrar la historia y escribirla
Con lápices de otro color.
27/11/1990 (12 años de edad)
Lo que yo quiero
Yo quiero la paz,
Yo quiero el amor,
Las alas de libertad,
Quiero estar junto a Ti.
Enséñame a vivir
En ese lugar
Donde no hay sufrimiento,
Ni dolor, ni depresión.
A despejar el cielo
Con una sonrisa,
A sembrar una semilla
Y verla crecer de ilusión.
Enséñame a soñar
Porque Tú, puedes hacerlo,
A aceptar el mundo como es
Y sólo modificarlo para bien.
Yo quiero tu paz,
Quiero tu amistad,
Tu amor y la vida
Que me quieras dar.
Quiero agradecer
Que hoy desperté viva,
Que hoy amanecí
Con una sonrisa.
Enséñame a descubrir,
Que detrás de la niebla
Se abre otro camino
Lleno de sueños posibles.
Yo necesito tu voz,
Quiero tener fe
En que si hice algo mal,
Mañana lo haré bien.
Yo quiero una flor,
Quiero la sencillez…
Saber que el lujo es vano
Y que el odio también.
1990 (A Marcos, mi ángel de la guarda)
Préstame tus alas. Con ellas quiero volar hacia un sitio donde el sol, jamás se ocultará.
Allí los niños, no le temen a la oscuridad,
Allí Dios, es la única Verdad.
Préstame tus alas, las mías están rotas de tanto andar buscando caminos que no me llevan a ningún lugar.
Este lugar está enfermo de miseria y desgracia, de odio y sufrimiento. Este mundo está sediento de amor y paz.
Lentamente, va surgiendo el grito de libertad.
Ángel, amigo de mi alma estropeada por caminos pedregosos, préstame tus alas.
Enséñame a volar y guíame con tu canto sereno hacia una estrella donde sea posible soñar.

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