jueves, 6 de julio de 2017

16/06/2017

Dejo pasar las horas
que en silente discurso
se alejan, se atesoran
en un lejano olvido.

El paisaje sombrío
detrás de mi ventana
preludia ya un invierno
opaco y sin albores.

Apenas un murmullo
de esperanzas, se cierne
sobre la incertidumbre
de aquello que percibo.

Como la tenue luz
de una estrella lejana
encendida en la noche
que se cerró en mi alma.

Luz... y apenas, esperanza,
arraigada en un sueño
de memorias antiguas
(que no pueden volver).

Y sin embargo, despierto
en medio de la noche
con el anhelo vivo
de ver brillar el sol.