permanecí en silencio.
Quise no ser
y que no me encontraras.
Permanecer inmóvil
sin malgastar el aire...
que no me hallaras, Dios,
¡Que no me hallaras!
Pero siempre me vistey tu mirada
no me dejó deshecha,
abandonada.
Juntó mis trozos
y me descubrió entera,
iluminó mis sombras
allí hacia donde fuera.
No puedes, no
abandonar tu obra.
Me tornas hacia Ti
una y mil veces...
No tengo escapatoria,
no me dejas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario