domingo, 16 de octubre de 2016

28/09/2016

Quise esconderme, huir...
permanecí en silencio.
Quise no ser
y que no me encontraras.
Permanecer inmóvil
sin malgastar el aire...
que no me hallaras, Dios,
¡Que no me hallaras!


Pero siempre me viste
y tu mirada
no me dejó deshecha,
abandonada.
Juntó mis trozos
y me descubrió entera,
iluminó mis sombras
allí hacia donde fuera.

No puedes, no
abandonar tu obra.
Me tornas hacia Ti
una y mil veces...
No tengo escapatoria,
no me dejas.

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