domingo, 25 de septiembre de 2016

30-04-2010

Me atisbo
en las reminiscencias de tu alma,
pequeña mariposa
frágil y eterna,
pompa de espuma
en el umbral
del tiempo detenido.

Siempre huidiza,
trémula,
rondando en el espacio
inaccesible.


Siempre imposible,
desconcertante,
¿a dónde vas ahora?

Pequeña mariposa,
dulce y serena noche
se cierne
sobre tus heridas alas.


Acalla los rumores
de quejumbrosas voces
que te inquietan.



Descansa ya
en el oscuro
y silencioso abrazo
que es el radiante
preludio de la aurora.