La tierra reverdece y las flores aroman
Con su fragancia tenue
De novedades que discurren en la brisa.
El amor se dilata en las praderas,
El sol al fin lo encuentra, sonrojado
Y lo ilumina todo, disipando la niebla.
No queda oscuridad, no queda ruido
Pues el canto del amor, dulce sonido,
Recorre al punto, de un extremo al otro
Sube a lo alto de los cielos, en las nubes
Y se abaja hasta la flor más diminuta.
No hay pequeñeces en amar,
Todo es grandeza, pues todo lo transforma
Como el pincel colorido del pintor
Va retratando un rostro sonriente y ameno
Así el amor pinta con sus colores nuevos
Las risas en los rostros y el brillo de los ojos.
Se encuentran los amados bajo el cielo,
Y refulgen las miradas, que embelesan.
El alma que al amor dulce se entrega
Lleva ligera carga, para correr muy presta
Al llamado de aquel que la acaricia
Con solo pronunciar su nombre.
Y tú, mi pequeña, que fuiste en alas del amor

