Sueño con un camino
sereno, entre las sierras
en donde el sol no empeñe
sus rayos calcinantes
sino que entibie el aire:
bálsamo de mis pasos
errantes, vacilantes
en búsqueda y destino.
Sueño con ese sol
que al entibiar la brisa
me abrace imperceptible
y me deje esconderme
en aras de su cielo
nítido y fulgurante,
sin nubes y sin velos.
Sueño con ese cielo
que no oscurece nunca,
sin heridas de brumas
ni amaneceres arduos;
un cielo de reposo
para mis pies cansados
y mi mirada ávida
de azules lejanías.
Sueño con lejanías
que acortarán distancias,
trayendo en el camino,
ese sol y ese cielo.
