sábado, 28 de marzo de 2015

La sonrisa del payaso triste (13/08/2014)





Un hombrecito de lata

Me sonreía en un sueño

Cuando un rayo de luz blanca

Pintó en su frente un destello.



La bailarina danzaba

Y una hormiguita dorada

Ornamentaba la seda

Que finamente llevaba.



Allí mismo, había un payaso

Descolorido y muy triste

Con dos lágrimas brillantes

que de sus ojos colgaban.



Alrededor todo era

Alboroto y alegría…

Imágenes que aunque quiera

Contarlas yo no podría.



Mas aquel payaso triste

La atención me demandaba,

Su honda tristeza sentía

Y no podía hacer nada.



Por fuera todo girando

Y girando me arrastraba

Hacia un mundo imaginario

Que tanto me deslumbraba.

Luego vi esas gruesas lágrimas

Convirtiéndose en diamantes

Que a la luz de pleno día

Mil colores irradiaban.



Yo los tomé con mis manos

Tornándome hacia el payaso

¡al fin le devolvería

Los colores que buscaba!



Pero el payasito triste

No musitó una palabra…

Vi en sus manos los diamantes

Trocándose en piedra opaca.



Al fin entreabrió los labios

-¡Déjalo, no me hace falta!

Y me causó tal dolor

Que me brotaron del alma

Unas lágrimas enormes

Y de color esmeralda.



El sol brilló sobre ellas

Y brilló sobre el payaso

Y de pronto mil colores

Lo cubrieron y llenaron

Dibujando una sonrisa



Roja y nítida en sus labios.



martes, 24 de marzo de 2015

Profecías III 05/09/2014


Una alabanza sincera
del corazón más pequeño;
una alabanza al Eterno,
Único Nombre que salva.

Aquel ante el cual se inclinan
hombres de todos los pueblos,
los seres del inframundo
y seres del Alto Cielo.

Unos te alaban, diciendo:
¡Bendito eres Tú, que vuelves
entre los santos del Cielo!
¡Bendito en el firmamento!

Otros te alaban diciendo:
¡Ven, Señor, y ya no esperes,
que nuestros huesos quebrantan
ya las puertas del infierno!



¡Ven, Señor y ya no tardes,

tu Pueblo espera gimiendo
y los gritos de los pobres,
de los que viven sufriendo
se elevan a tus oídos
conmoviendo el ancho cielo.

Tú sólo salvas, Dios bueno,
que lo confiesen los seres
que a la existencia llamaste.
Aquellos que fueron fieles
y los que te obedecieron.

Tú, Soberano de todo,
único Rey y Maestro,
¡vuelve, Cristo, ya no tardes!
Te esperamos hace tiempo.

Profecías I 30/08/2014

Sonaron las campanas 
una a una,
las estrellas del cielo
iban cayendo.

Se aventuraba el viento
en remolinos
y en feroces esfuerzos
lo suspendía todo en andanadas.

Avanzaban lentamente
multitudes... no escuchaban
y apenas vislumbraban el camino,
arrasadas de aire y de quebranto.

Sollozaban las horas
un lamento de espera,
no vacilaba el tiempo
en su camino.

Uno... dos, avanzaba,
tres y cuatro... seguía.
Cinco y seis... y hasta el séptimo;
luego retrocedía.

La nada en el abismo
fangoso y doloroso,
la nada estremecida
de vientos y fragores.

Viento sur: sopla y suena.
Viento sur: sube  y baja
en las alas del águila
dorada y calcinante.


Es de luz y de fuego:
a unos quema, a otros
su calor vuelve a la vida
luego del gélido invierno.

¡Sumérgete en las aguas,
sube al monte,
arrójate a la tierra,
refúgiate en los médanos!

No hay escape...
pues ves, todo es silencio,
tórnate a ti, 
a ti vuelve la vista.

Inclínate y escucha
lo que nunca has oído:
un trueno... la voz
de un trueno que te habla.

Como una queja contra ti,
irrumpe indómita
adentro de tu alma
y abre el lugar secreto.

Allí te desconoces,
no te crees a ti mismo,
no te cuentas y sabes
que no eres de fiar.

Y te avergüenzas... feliz vergüenza,
te trae del vacío hacia la luz.
Llegaste al fin
adonde de ti mismo te ocultabas.


No sabías qué eras...
lo que eras,
no sabías quién eras,  mas ahora
tienes un nombre nuevo.

Eres llamado
y puedes escuchar;
ha huido tu sordera
y ya respondes.


Profecías II 01/09/2014

La soledad del trueno
estrépito de sinrazones
horizontes oscuros
y lejanos destellos.

Destila el cielo
una humedad cuajada
vertida en las entrañas
del océano.

Allí, los submarinos
y los monstruos marinos
se sofocan en el calor
que sube hasta las nubes.

Es incontenible...
la humanidad no puede
rehuir ese flagelo
tan terrible.

La tierra se estremece
y la luna se esconde
en su propio quebranto;
el agua conocida: ¿a dónde está?




Se ha evaporado
y tiembla desnuda
la roca que descansaba
en lo profundo.

Por la furia del viento
los árboles de a poco
van cayendo... desaparecen
el alto y el pequeño.



Se mueven las sombras lastimeras,    
más que nunca
pues queda poco tiempo
a sus lamentos.

Y más nunca se oirán
sus quejumbrosas voces
quedando sepultadas
bajo el portal eterno.

El corazón del hombre
por libertad gritaba
y ya no se oye un grito
ni ya se ve una lágrima.

En el rostro, el espanto,
en las manos unidas
la plegaria encendida
sube a las cumbres, hasta el cielo.

La plegaria del alma
se ha unido a aquellas almas
que han hincado las rodillas
dispuestas para orar.

Al unísono
responden otras voces
y se alzan como un himno
hacia lo alto.

Y miras otros rostros
que te miran;
en un mismo sentir
se elevan oraciones.

Al fin se reconocen 
los unos a los otros
y al fin llaman
al hermano, hermano.

miércoles, 11 de marzo de 2015

El ser indefinido (Cuento breve) Año 2008

Hace tiempo, un personaje inventado por mi mente construyó su historia en un paisaje onírico.  Sin embargo, hastiado de los puntos y de las líneas que contorneaban apenas su ser informe e incoloro, resolvió emprender su fuga en el camino, a oscuras, mientras yo dormía.


A su paso por las concavidades de mi alma, despertó en ella ideas y sentimientos ya olvidados, de tal modo que esa noche, un tropel de imágenes indescifrables, emergieron desde lo más recóndito de mi interioridad, interrumpiendo en varias ocasiones mi sosiego y mi descanso.

Este ser, nacido de un sueño, soñaba a su vez con adquirir volumen, anhelaba tener una figura tangible y ocupar un lugar en el espacio real, para verse transfigurado por los efectos de la luz, a fin de proyectarse y modificar el entorno. Imaginaba el exterior como una gloriosa armonía de luces y de sombras; de líneas perfectamente definidas y de seres corpóreos, coloridos.

Fue así que desprendiéndose del plano de mis sueños, se abrió paso hacia el umbral de la realidad, filtrándose por la vía de los pensamientos más efímeros, que son aquellos que no alcanzan a hacerse plenamente conscientes.  Pero le faltaba un grande y arriesgado salto todavía.  Si este fallaba, quedaría atrapado para siempre entre los pensamientos e ideas irresolutos y desechados, cuya condena es vagar perpetuamente por los límites de la conciencia, ininteligibles, prisioneros de tinieblas, vacíos de esperanza, oscuros, tenebrosos...

Ante el umbral de la realidad, distinguió el límite exacto hacia la concreción de las ideas.  Intuyó que en adelante, habría de recorrer a tientas el camino.  El paisaje era confuso, tornadizo y no había certezas en lo que vislumbraba.  
Contempló pasmado la sucesión de extraños y maravillosos escenarios que repentinamente se desplegaban ante su vista y llevado por el incontenible deseo encendido en sus desdibujadas entrañas, no dudó y en el momento preciso en que me disponía a plasmar un dibujo sobre el horizonte blanco de una hoja, se deslizaron primero, unas líneas informes que poco a poco, se fueron definiendo y cubriendo de vivísimos colores, casi luminosos.

A pesar del feliz resultado de su viaje audaz y valeroso por los vericuetos de mi mente y no conforme con lo ya obtenido, sigue planeando al fin, una futura fuga del plano de mi hoja.

lunes, 9 de marzo de 2015

La vida es un constante "perder para ganar" 31/03/2005

Alma: Señor mío, cuánto más tendré que soportar que se desgarre mi corazón cuando se van de mi lado aquellos seres a quienes amo, ya sea porque otras cuestiones los alejan de mí, o porque todos caminamos inexorablemente hacia la muerte...  ¿Cuánto más sufriré tanta añoranza de los tiempos bien gastados y que ya no están ni volverán, y tanto arrepentimiento por los tiempos perdidos vanamente?  Por aquellas palabras que no dije y por aquellas que estuvieron de más.  Por aquellos abrazos y caricias que negué y por esas veces que mezquiné mi compañía a quien me necesitaba.

Jesús: pequeña alma mía, has de saber que la vida es un constante "perder para ganar".  Hoy has ganado al darte cuenta de algo que muchos morirán ignorándolo y es de cuánto se han perdido.  ¿Crees que es poca ganancia?  Antes bien, es un gran paso para afrontar el cambio.

Alma: Pero Jesús... ¡extraño tanto a aquellos que se fueron!  Que siento que me muero yo también al recordarlos.  Me pesa la ausencia de esos seres que llenaban mis días con su luz y me alegraban con su compañía.  No logro comprender, aunque sepa que así debe ser.  ¿Por qué soy en este triste mundo tan sólo un peregrino?  ¿Por qué debo acostumbrarme a perder lo que más amo, poco a poco, hasta que al fin la misma muerte, se lo lleve todo y no deje ni las huellas de mis pasos en la tierra?

Jesús: Aún así, entiende que la vida es un constante "perder para ganar".  Has disfrutado, es cierto, de la compañía de esos seres que estuvieron a tu lado y ya no están como antes.  Mas, no los creas perdidos; debes ganarlos en esta nueva y singular manera que tienen ahora de acompañarte.  Piensa, antes bien, que si descansan ya y viven en Mí, ¡los has ganado para siempre!  Y ya ni siquiera la muerte te los podrá arrebatar.

Alma: ¡No entiendo!  Me resisto tantas veces y tengo el corazón entristecido y lleno de heridas dolorosas y sangrantes.  Y tú, en cambio, me hablas de "esperar" porque la historia, no se termina acá.  Sé que pongo mi mirada en esta vida pero, ¿cómo haré para mirar más alto?  Ves que han calado hondo en mi interior esas ideas que el mundo me inculcó.  Oigo continuamente que cuanto puedo ver y tocar, es lo único real y que pensar en otra vida, es sólo una fantasía, una ilusión necesaria para hacer más llevadero mi pesar y mi pasar.

Jesús: Alma mía, ¿has dejado de esperar?  ¡La esperanza no es una ilusión!  Sino virtud heroica que se ha de conquistar.  Aunque todo sea oscuro y te parezca que ni un rayo de luz surca tu cielo, debes saber que el sol permanece igualmente en su lugar.  Y no porque te digan muchos que ya no está, es sensato que así lo aceptes y lo creas.  Guarda en tu corazón los recuerdos luminosos y ganarás en la certera esperanza del reencuentro.  ¡No puedes imaginar tanta felicidad como será!

Alma: Escucho, mi Señor, y sé y reconozco que tienes la razón.   ¡Quiero creer!  Mas tenme compasión y aumenta en mí, la fe.  Sé que voy a envejecer, que todo cambia; que cuando era niño, tenía una familia, un barrio, un colegio y algún lugar secreto en el cual recrearme y que era sólo para mí... que incluso el cielo se veía distinto con mi mirada nueva y clara, y así, mi fe era sencilla y no cuestionaba nada.  También muy simple era mi vida.  Pero fui creciendo y para qué decirlo, he comenzado la vertiginosa carrera de perder.

Jesús: Mas Yo te digo, que no has perdido nada.  Que en Mí, tu vida, es tan sólo ganancia.  Has ganado en memorias y también al descubrir que ese lugar secreto no está afuera, sino dentro de ti.  Se han ensanchado los espacios y tienes tantas casas que te esperan con las puertas abiertas.  Se han multiplicado tus hermanos y te di como familia a toda la humanidad. Así, el amor que sentías, fue creciendo y ¡cuántos más te aman!  Te di a tantos que comparten contigo valiosísimas e irrepetibles horas de su tiempo, a través de las cuales ellos mismos se donan a ti.  Porque esto es también dar la vida por los amigos: compartir con ellos los gozos y las lágrimas, darles una palabra de aliento, sonreír y mirar con amor a aquel que se siente solo, abandonado, despreciado...  obra así y procura el bien de los que te rodean y verás crecer tu fe y tu esperanza en la vida eterna.  Donde hay amor, no puedo estar ausente y donde Yo estoy, la esperanza es certeza y confianza.  Un día, acabará todo dolor y toda lágrima se evaporará de tu rostro.  
Entonces, hallarás junto a Mí a los seres que amas y reinarán la amistad y el amor que creías perdidos para siempre.  ¡Cómo explicarlo!  Cada pequeño sufrimiento de esta vida, prepara para ti, una felicidad incomparable y sin ocaso, pues ya tampoco existirán las limitaciones del tiempo y del espacio.  ¡Créeme alma mía, y descansa en esta esperanza que te doy!

martes, 3 de marzo de 2015

Perdona... Ama... Abraza...


Salí a caminar como de costumbre. Entre la multitud desconocida, me llamó la atención reconocer algunos rostros y para mi mayor asombro, de a poco pude ver en ese gentío, a todas las personas que de alguna manera, habían pasado o estaban en mi vida. ¡Ya no veía a extraños a mi alrededor! Pude notar que algunos, caminaban muy cerca de mí en el mismo sentido que yo iba; otros, también

domingo, 1 de marzo de 2015

Reflexión VI: Desencontrados...



El mundo está lleno de corazones que fueron hechos el uno para el otro. Pero el mundo es inmenso. Lo mismo que la cantidad de seres humanos que lo habitan. Las distancias son enormes. Las circunstancias de vida, singulares e infinitas. El tiempo que tiene cada uno, limitado y efímero. Por eso, las posibilidades de encontrar ese corazón que late fuera, pero que es la otra mitad del nuestro, son prácticamente nulas… La realidad de ese encuentro, sólo puede concretarse por intervención de la acción divina, es decir, por un milagro. 


El mundo está lleno de corazones "desencontrados", que laten su medio latido y viven a medias, sin encontrar su otra mitad que en otro rincón del mundo, experimenta exactamente lo mismo. Por esa razón, y con la intención de que ese dolor tan profundo sea mitigado, la mayoría, la inmensa mayoría de los mortales, busca en su soledad, otro corazón, no el que late al unísono, sino otro que se siente tan dolido y solo como el suyo.

Ahora, podríamos cuestionar qué crueldad tan mayúscula es esta. ¿Por qué si Dios creó dos corazones que son el uno para el otro, lo más posible es que jamás se encuentren en el camino de la vida? Pues verán, tras largos e intensos años de experiencia y reflexión profunda, comprendí que el amor jamás será mediocridad, aunque intenten vaciarlo de su contenido nombrándolo aquí y allá de mil maneras. Tampoco se conformará con la mediocridad. El hecho es que cuando estos dos corazones al fin se cruzan, lo más sublime del universo, acontece. Y lo más sublime del universo, es el amor eterno, incondicional, sin sombras, sin dolor y sin heridas.


Se preguntarán si acaso es posible que exista en este mundo tan oscuro y superfluo, tal amor… Y yo digo que sí, que es sin lugar a dudas posible porque son posibles los milagros. De otro modo, sé que hay un Corazón que se ha dejado herir latiendo por cada uno de nosotros pero individualmente, personalmente. Y este Corazón no anda perdido por algún rincón lejano e ignorado, sino que recorre calles y casas, montañas y valles, ríos y mares, inquieto por encontrarse cara a cara con ese otro corazón que ama tan profundamente y que se le escapa porque ignora que Él anda buscándolo por todos los caminos y sin descanso.

Porque ese Corazón me ha encontrado en el camino de mi vida, sé que existe la posibilidad de amar de un modo pleno y perfecto, tal y como Él me ama. Y he concluido en que el amor verdadero, en definitiva, se realiza primero en el milagro supremo de este encuentro, porque es entonces que mi corazón herido, cicatriza, deja de doler, late con Otro y ya no se encuentra en esa soledad. Sólo entonces, se encamina libre y confiado, sin importar adónde y sin importar cuándo sucederá, porque sabe… que hallará otro corazón latiendo al unísono del suyo y sanado por el mismo amor. La herida del amor en el corazón humano, sólo puede ser sanada por el Corazón de Dios.




miércoles, 18 de febrero de 2015

Camino del sol



Cuando llega la lluvia en primavera

La tierra reverdece y las flores aroman

Con su fragancia tenue

De novedades que discurren en la brisa.

El amor se dilata en las praderas,

El sol al fin lo encuentra, sonrojado

Y lo ilumina todo, disipando la niebla.



No queda oscuridad, no queda ruido

Pues el canto del amor, dulce sonido,

Recorre al punto, de un extremo al otro

Sube a lo alto de los cielos, en las nubes

Y se abaja hasta la flor más diminuta.



No hay pequeñeces en amar,

Todo es grandeza, pues todo lo transforma

Como el pincel colorido del pintor

Va retratando un rostro sonriente y ameno

Así el amor pinta con sus colores nuevos

Las risas en los rostros y el brillo de los ojos.



Se encuentran los amados bajo el cielo,

Y refulgen las miradas, que embelesan.

El alma que al amor dulce se entrega

Lleva ligera carga, para correr muy presta

Al llamado de aquel que la acaricia

Con solo pronunciar su nombre.



Y tú, mi pequeña, que fuiste en alas del amor

levantada de la tierra y que has dejado huellas camino del sol

hoy has de saber

Que sola ya nunca podrás regresar;

Busca en el que amas, las huellas que faltan

Camino del sol.

jueves, 12 de febrero de 2015

Reflexión V : A la vida, con amor

Aquel fue un día especial... el día en que nacimos.  La primera vez que nuestro ser fue expuesto desnudo, simple y sin disfraces ante el mundo.  Nacer, es salir de la oscuridad del vientre, a la luz; por eso se dice que nuestra madre "nos dio a luz".  Pero fue en lo escondido, en el silencio, donde se forjó esa vida nueva, única e irrepetible.
¿Cuántas veces, el silencio nos reclama a lo largo del camino?... pero seguimos de largo, inmersos en el ruido y en la monotonía.  Nada bueno se gesta en la vorágine, por el contrario, allí es donde encontramos poco a poco la muerte, y sólo eso: vacío y soledad.
A veces me pregunto qué había allí, en ese silencio y simplicidad, donde cada pequeña célula de mi cuerpo, iba multiplicándose.  Donde se formaron mis huesos, mi carne y mi sangre.  En el silencio.
¿Puede el ruido engendrar algo más que ruido y desasosiego?  Pienso que es natural que existan esas ansiedades y angustias en nuestro espíritu en los tiempos que vivimos, porque nuestro ser está habituado desde el principio de su existencia, al silencio.  Nuestro espíritu clama por la necesidad del silencio, porque es allí donde Dios nos sigue creando y recreando incesantemente.  Suelo decir que hay que buscar las respuestas no fuera, sino dentro de nosotros mismos.  Y cierta estoy de que lo digo en este sentido.  Si nos convencemos de que el silencio y la soledad son sólo pérdida de tiempo, que debemos vivir la vida atiborrados de ruidosas emociones, de compañías vertiginosas, es porque aún no hemos aprendido lo esencial.  Si pensamos que necesitamos de "otro" o de las cosas para que nuestra vida sea sensiblemente vivida, viviremos dispersos, sin hallar el sentido verdadero y profundo.  Recorreremos un camino de sombras, de "no" respuestas, de "no" búsqueda, y en definitiva, de "no" aprendizaje.
El silencio es maestro de sabiduría, porque nos prepara interiormente para el encuentro cara a cara con la Sabiduría.  No huyamos entonces.  ¿Por qué no aprender el valor de la quietud?  Quietud del alma, del cuerpo y de los sentidos.  No deberíamos negarnos esta experiencia transformadora: la de encontrar un lugar dentro de nosotros, donde no es preciso oír ni ver lo exterior.  Abrir el corazón para dejar entrar la luz.  Antes, fuimos expuestos a ella forzosa y dolorosamente.  Ahora, ella nos reclama desde adentro.

martes, 13 de enero de 2015

Reflexión IV Cuántas veces...

¿Cuántas veces la desilusión, el desengaño, han dejado marcas dolorosas en mi vida? La misma cantidad de veces en que me he ilusionado vanamente. Ilusión, es sólo eso: una fantasía, una imagen carente de realidad.  ¿O no?

¿Cuántas veces, me he propuesto a mí misma, ya no ilusionarme? Tantas como aquellas en que me sentí herida por la desilusión.


Y sin embargo, soy un ser lleno de ilusiones. No porque me guste sufrir, no es eso. Pero soñar e ilusionarme es parte esencial, característica e impronta de mi ser. No sería yo, sin ilusiones, aunque sea consciente de que caeré una y mil veces en la desdicha por esta causa: es un riesgo que prefiero correr indefectiblemente antes de arrojar mi vida al vacío de no sentir, de no soñar.

No tiene, creo, nada que ver con la libertad, aunque elijo libremente, abrazo con anhelos siempre renovados esta forma singular de sentir la vida y de experimentar la realidad. Digo singular, porque encuentro en mí tantos puntos de vista diferentes a los del común de la gente. La mayoría de las personas con las cuales comparto mi tiempo, piensa que hay que conformarse con mucho menos, priorizan por temor, las metas fáciles y alcanzables, olvidan las utopías, se cansan de luchar, dejan de ser pertinaces y se acostumbran a eso que en la vida, deja sabor a poco o a nada. Y digo "dejan", porque en su juventud, sé que esperaban otra cosa, mucho más de la vida.

En cambio, yo elijo y siempre elegiré las utopías, lo inabarcable, lo que me deja frente a un horizonte de nuevas expectativas; no importa que al mundo entero le parezca pequeño, inútil, o totalmente sin sentido. Elijo y siempre elegiré, ser yo misma, a pesar de las dificultades. No renuncio a ser diferente, a ser creativa, a pensar diferente e intentar hacer las cosas de un modo único dentro de mis posibilidades. ¡Y es claro! Mis limitaciones también son mías. No podría ignorarlas, porque ahí están, siempre presentes, poniendo una barrera, un muro a mis aspiraciones más profundas. Pero aún ellas, no son impedimento para mis sueños. Al fin y al cabo, si eso son, ¿quién pudiera impedirlos si yo misma los acojo, les doy vida interior y los expreso luego en cuanto hago, digo o pienso?

A veces, no pocas, siento un regocijo inexplicable y breve, sólo por un instante, como una brisa fresca y renovadora. 
Significa entonces, que la llave de la ilusión, está a punto de abrir otra puerta...

lunes, 12 de enero de 2015

Esto escribía allá por 2012, al acabar mi carrera de profesorado

Queridos amigos 

Estamos concluyendo una etapa más de nuestra vida. Este hecho me lleva inevitablemente a rememorar los comienzos. Esos primeros pasos vacilantes que di en FoBa. Sé que cada uno tiene una historia de vida particular para contar, que cada uno ha vivido cosas distintas y que en definitiva ninguno de nuestros relojes marca el mismo instante... aunque nos hallamos cruzado en un punto común del camino para transitarlo juntos. Cada uno llegó acá con anhelos diversos, con quién sabe qué expectativas. A mí me tocó llegar gracias al empujoncito que me dieron mis amigas, aquellas que fueron testigos en el pasado de que había en mí ciertas habilidades para dibujar y para las tareas manuales. No contaba con la confianza de mi familia y eso pesaba mucho sobre mí y debo confesar que hizo muy difícil la decisión de inscribirme. 

domingo, 11 de enero de 2015

Canto de mi vida / Año 1993

Encontré uno de mis viejos escritos, y quería compartirlo en éste, mi espacio.  Tenía 15 años cuando me expresé con estas palabras, sin entender bien qué quería decir.



He tomado tres flores del valle de la decisión, las guardé y olvidé dónde las había guardado.  Al fin, llega la hora de encontrarlas y aspirar su perfume.

Qué extraño, no se han marchitado sus pétalos, parecen frescas... como recién cortadas.
¡He pasado tantas noches, he caminado tantos desiertos interminables!  Y olvidé tantas cosas que me eran imprescindibles.  Sin embargo, pude darme cuenta mientras andaba de que una sóla cosa precisaba saber: cuál era la meta.

viernes, 2 de enero de 2015

Reflexión III Cuando parece que la vida sólo golpea

Esto que voy a decir, hasta parecerá injusto y sin sentido. y es así porque vivimos en una sociedad hedonista (1), donde la búsqueda exacerbada del placer lo es todo... Pero, quien no ha experimentado que en determinada etapa de la vida ésta parece empecinarse en sólo propinarnos golpes y desolaciones casi sin mezcla de consuelo alguno, aún no está suficientemente maduro, aún le falta algo esencial por vivir.  

A ver, pongámonos en situación: no tienen por qué ser golpes excesivamente duros, pero sí continuos, tal que pareciera que no nos da tiempo a respirar, a recuperar el aliento y ¡zas!, nos asesta otro sin que hayamos sido capaces de verlo venir.  Luego de pasar por esta etapa, nuestro espíritu queda prevenido y alerta.  Y si logramos hacer consciente lo que nos ha sucedido, es posible que podamos sacar mucho provecho de ello.  De lo contrario, ese sufrimiento se tornará insoportable, razón por la cual, nuestro humor se volverá advenedizo, padeceremos sentimientos de frustración, de lucha infructuosa, de desconfianza y en definitiva y en el peor de los casos, caeremos en una completa desesperanza y depresión.  ¿Quién no ha conocido personas que reaccionan así a estos golpes continuos de la vida?  O quizás, no haga falta buscar lejos, sino en nosotros mismos.  Este es el fruto del "no" aprendizaje y de la "no" aceptación.

El fruto del aprendizaje, es, como dije antes, la toma de consciencia, la aceptación, encontrar la paz en medio de la tormenta, y no buscando con desespero que ésta acabe.  Saber sacar provecho de estas situaciones, implicará que nos convertiremos en personas más fuertes, mejor provistas para el combate, más expertas y sobre todo, más humanas y más sensiblemente vivas.  En la vida en general, hay una alternancia de situaciones que llamamos buenas o malas. Somos nosotros quienes las identificamos o definimos según el modo en que nos sentimos al pasar por ellas.  Esto no significa que lo que consideramos malo, lo sea en un sentido objetivo y pleno. Tampoco aquello que consideramos bueno. Tenemos natural tendencia a subjetivarlo todo, hasta que despertamos a una realidad más elevada y espiritual y comenzamos a ser capaces de entender que ni todo es tan malo como lo pensamos, ni todo es tan bueno.  Empezamos a apreciar los detalles y también la simplicidad detrás de cada situación.  

Podemos ver que en la vida pasa de todo, que hay un momento indicado perfectamente para cada cosa.  Un equilibrio sostenido por una realidad muy superior a nosotros y a nuestro modo de ver y percibir.  Cuando descubrimos esto, ya nuestra perspectiva será otra, acabarán los ¿por qué? y comenzarán a dejarse oír los ¿para qué? Preguntarse lo primero, es frustrante, agotador y su respuesta nunca nos satisfará.  Preguntarse lo segundo, es abrirse a la posibilidad de lo inabarcable, del misterio amorosamente abrazado aún sin una completa comprensión de los hechos, a la confianza y abandono total, que no significa otra cosa que estar en paz con nosotros mismos, con los otros seres y con la vida.

Nuestra vida en este mundo, es un camino de continuo aprendizaje.  Si creemos esto, entonces es más sencillo comprender que no debemos buscar demasiadas respuestas, ni investigar acerca de diversidad de temáticas, ni dispersarnos en la elaboración de intrincadas hipótesis o teorías que de ninguna manera llegarán a darnos la certidumbre de haber al fin alcanzado la verdad, dando una respuesta infalible a nuestras dudas existenciales.  Eso es una pérdida de tiempo y energías.  En cambio, busquemos dentro de nosotros, sumerjámonos en las profundidades de nuestro ser.  Entre todas las preguntas posibles, quedémonos con sólo una...  He ahí el camino más directo, más simple y perfecto.   

No quiero dejar de mencionar a los grandes místicos, como San Juan de la Cruz, que tanto me han enseñado acerca de estas cuestiones.  Él ha denominado a estas etapas de duras pruebas que se prolongan en el tiempo a veces por años, como "noches oscuras".  Incluso, hilando más fino, este sabio ha logrado diferenciar entre la noche oscura del sentido y la noche oscura del espíritu.  La primera, siempre precede a la segunda y tiene más que ver con el nivel material de nuestra existencia.  Por la primera, pasamos generalmente todos.  Por la segunda, sólo aquellos que están llamados a una unión más profunda con la divinidad. La sabiduría, no está acotada a un tiempo y espacio determinados, sino que es aplicable a cualquier momento histórico o situación.  Los escritos de San Juan de la Cruz, son difíciles de desentrañar para las personas dadas al materialismo, por lo tanto, para nuestra sociedad, son como un enigma incomprensible, es por eso que tanto recomiendo su lectura, porque nos dará una visión clara de cuál es el camino que estamos siguiendo, más allá del credo que tenga cada uno. Y por último, dejo a continuación un texto que ha marcado mi vida desde que era una jovencita.   

San Juan de la Cruz. Para poseer el TODO

Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.
Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.

Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes,
has de ir por donde no sabes.
Para venir a lo que no posees,
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres,
has de ir por donde no eres.

MODO PARA NO IMPEDIR AL TODO

Cuando reparas en algo,
dejas de arrojarte al todo.
Porque para venir del todo al todo,
has de negarte del todo en todo.
Y cuando lo vengas del todo a tener
has de tenerlo sin nada querer.
Porque, si quieres tener algo en todo,
no tienes puro en Dios tu tesoro.


En esta desnudez halla el espiritual su quietud

y descanso, porque no codiciando nada, nada

le fatiga hacia arriba y nada le oprime hacia

abajo, porque está en el centro de su humildad.

Porque cuando algo codicia en eso mismo se

fatiga.





San Juan de la Cruz. Subida 1,13,11-13



(1) El hedonismo es la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor y de las angustias, como objetivo o razón de ser de la vida