A ver, pongámonos en situación: no tienen por qué ser golpes excesivamente duros, pero sí continuos, tal que pareciera que no nos da tiempo a respirar, a recuperar el aliento y ¡zas!, nos asesta otro sin que hayamos sido capaces de verlo venir. Luego de pasar por esta etapa, nuestro espíritu queda prevenido y alerta. Y si logramos hacer consciente lo que nos ha sucedido, es posible que podamos sacar mucho provecho de ello. De lo contrario, ese sufrimiento se tornará insoportable, razón por la cual, nuestro humor se volverá advenedizo, padeceremos sentimientos de frustración, de lucha infructuosa, de desconfianza y en definitiva y en el peor de los casos, caeremos en una completa desesperanza y depresión. ¿Quién no ha conocido personas que reaccionan así a estos golpes continuos de la vida? O quizás, no haga falta buscar lejos, sino en nosotros mismos. Este es el fruto del "no" aprendizaje y de la "no" aceptación.
El fruto del aprendizaje, es, como dije antes, la toma de consciencia, la aceptación, encontrar la paz en medio de la tormenta, y no buscando con desespero que ésta acabe. Saber sacar provecho de estas situaciones, implicará que nos convertiremos en personas más fuertes, mejor provistas para el combate, más expertas y sobre todo, más humanas y más sensiblemente vivas. En la vida en general, hay una alternancia de situaciones que llamamos buenas o malas. Somos nosotros quienes las identificamos o definimos según el modo en que nos sentimos al pasar por ellas. Esto no significa que lo que consideramos malo, lo sea en un sentido objetivo y pleno. Tampoco aquello que consideramos bueno. Tenemos natural tendencia a subjetivarlo todo, hasta que despertamos a una realidad más elevada y espiritual y comenzamos a ser capaces de entender que ni todo es tan malo como lo pensamos, ni todo es tan bueno. Empezamos a apreciar los detalles y también la simplicidad detrás de cada situación. Podemos ver que en la vida pasa de todo, que hay un momento indicado perfectamente para cada cosa. Un equilibrio sostenido por una realidad muy superior a nosotros y a nuestro modo de ver y percibir. Cuando descubrimos esto, ya nuestra perspectiva será otra, acabarán los ¿por qué? y comenzarán a dejarse oír los ¿para qué? Preguntarse lo primero, es frustrante, agotador y su respuesta nunca nos satisfará. Preguntarse lo segundo, es abrirse a la posibilidad de lo inabarcable, del misterio amorosamente abrazado aún sin una completa comprensión de los hechos, a la confianza y abandono total, que no significa otra cosa que estar en paz con nosotros mismos, con los otros seres y con la vida.
No quiero dejar de mencionar a los grandes místicos, como San Juan de la Cruz, que tanto me han enseñado acerca de estas cuestiones. Él ha denominado a estas etapas de duras pruebas que se prolongan en el tiempo a veces por años, como "noches oscuras". Incluso, hilando más fino, este sabio ha logrado diferenciar entre la noche oscura del sentido y la noche oscura del espíritu. La primera, siempre precede a la segunda y tiene más que ver con el nivel material de nuestra existencia. Por la primera, pasamos generalmente todos. Por la segunda, sólo aquellos que están llamados a una unión más profunda con la divinidad. La sabiduría, no está acotada a un tiempo y espacio determinados, sino que es aplicable a cualquier momento histórico o situación. Los escritos de San Juan de la Cruz, son difíciles de desentrañar para las personas dadas al materialismo, por lo tanto, para nuestra sociedad, son como un enigma incomprensible, es por eso que tanto recomiendo su lectura, porque nos dará una visión clara de cuál es el camino que estamos siguiendo, más allá del credo que tenga cada uno. Y por último, dejo a continuación un texto que ha marcado mi vida desde que era una jovencita.
San Juan de la Cruz. Para poseer el TODO
Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.
Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.
Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes,
has de ir por donde no sabes.
Para venir a lo que no posees,
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres,
has de ir por donde no eres.
MODO PARA NO IMPEDIR AL TODO
Cuando reparas en algo,
dejas de arrojarte al todo.
Porque para venir del todo al todo,
has de negarte del todo en todo.
Y cuando lo vengas del todo a tener
has de tenerlo sin nada querer.
Porque, si quieres tener algo en todo,
no tienes puro en Dios tu tesoro.
En esta desnudez halla el espiritual su quietud
y descanso, porque no codiciando nada, nada
le fatiga hacia arriba y nada le oprime hacia
abajo, porque está en el centro de su humildad.
Porque cuando algo codicia en eso mismo se
fatiga.
San Juan de la Cruz. Subida 1,13,11-13
(1) El hedonismo es la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor y de las angustias, como objetivo o razón de ser de la vida

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