Esto lo escribí especialmente para las personas de mi querido grupo de PAS y empáticos con quienes compartimos un modo singular de sentir la vida y de ver la realidad. Quería también compartirlo en mi blog. (25/12/2014 por la noche)
Mis queridos amigos:
Estuve leyendo y releyendo comentarios y publicaciones, ¡cuánto remueve en nuestro interior esta fiesta de Navidad! Espero también se hayan dado cuenta de este detalle. Me parece que hay un torbellino de sentimientos, alegrías, nostalgias, temores, ansiedades y hasta de angustias, algunas medio reprimidas y pujando por salir a ventilarse y ver el sol.
También para mí, es importante descubrir de qué manera me toca el corazón tan profundamente, lo quiera o no, lo reconozca o no. ¿Quién no ha experimentado alguna vez la negación? Me refiero a la propia, porque de la de los otros, enseguida nos damos cuenta, pero cuando alguien nos dice que estamos viviendo una negación, persistimos en que no es así. Digo, generalmente. Al menos, a mí me pasa.
Fue muy fuerte esta Navidad para mí. Lo fue viviéndola en soledad, porque elegí que así fuera, aunque no pude abstraerme del todo de los festejos ajenos, porque los vecinos hicieron gran jolgorio. Pero pude meditar acerca de mi forma de ser, de por qué ellos estaban allá, festejando y yo había decidido algo distinto. Entonces, cuál es mi manera, tenía que descubrirla aunque contaba ya con algunas pistas. Comencé a pensar, como ya he dicho antes, en la primera Navidad, sin ruidos, sin comilonas, en penumbras y pobreza. Era lo que yo anhelaba en mi interior, pero sabiendo que no es fácil, que mi sensibilidad tira para un lado, pero que mi mente no siempre acompaña sus razones, ¡pero es que no las tiene! He ahí lo que descubrí: mi sensibilidad, no tiene razones, simplemente "es", no admite discusión alguna. Y es así que si yo no la elegí, igual es mía, y convivimos juntas desde que tengo el ser. Que las decisiones que tomo, están condicionadas por ella, pero no determinadas. Podría haber elegido en función de la razón, de las convenciones sociales, pero elegí en función de lo que siente mi corazón, a sabiendas de que no sólo es lo mejor para mí, sino para los otros. Los que tienen que ver mis caras largas en las fiestas y reuniones, porque experimento de pronto un hastío y una saturación insoportables.
Pensándolo positivamente, fue algo bueno para mí y para ellos, porque al ir a verlos hoy, cuando tuve de verdad ganas de verlos y de estar con ellos, mi actitud fue muy distinta y la de ellos también. Pude compartir el almuerzo con una serena alegría. Y quisiera finalmente, compartirles una fotografía que tiene gran significado para mí. ¡Cuántas veces reí sin ánimos de hacerlo, sólo para la cámara! No podría contarlas. Esta risa, vino del corazón, y mi sobrina, me abrazó fuertemente y reía con grande y contagiosa alegría. Fue un instante hermoso que atesoraré por siempre. Pienso... esto es la Navidad: sencillez, gracia, alegría sin estrépitos, humildad, serenidad del alma...
No llevé regalos para nadie, pero me di cuenta de que ellos, inmersos en tantos regalos que habían recibido de otros, y en cosas materiales, no esperaban eso de mí, sino sólo mi presencia. Incluso mi pequeña sobrina de dos años, la personita más inocente y pura de todos, me recibió con la alegría que se recibe un regalo. No olvidemos que estar presentes, acompañar, es el mejor de los regalos. Al fin y al cabo, eso significa "presente". Ser un presente para alguien, es una maravilla. Antes, me sentía
No llevé regalos para nadie, pero me di cuenta de que ellos, inmersos en tantos regalos que habían recibido de otros, y en cosas materiales, no esperaban eso de mí, sino sólo mi presencia. Incluso mi pequeña sobrina de dos años, la personita más inocente y pura de todos, me recibió con la alegría que se recibe un regalo. No olvidemos que estar presentes, acompañar, es el mejor de los regalos. Al fin y al cabo, eso significa "presente". Ser un presente para alguien, es una maravilla. Antes, me sentía
un
estorbo, ya no.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario