viernes, 19 de diciembre de 2014

27/07/2014

-¡Cierra ya las cortinas
Que viene el horizonte
A encerrarse en la casa!

-Mas, ¿cómo tú lo has visto?
¿Qué semblante mostraba?


-Se acercaba sombrío,
Con la cabeza gacha.

-¿El horizonte, has dicho?
Si siempre, a la distancia
Gusta de lejanías,
¡jamás nos acompaña!

-Él es un extranjero
Sin rostro ni mirada.
Es cierto lo que digo:
Lo he visto, y se acercaba.

-¡Un ave!  ¿Ves? Un ave
Que ha salido del nido
Y se ha mecido en la rama,
Con su plumaje oscuro
Y sin su trino.

-Cierra ya las cortinas,
Amado, ¡no le abras!
Que viene el infinito
A hospedarse en la casa,
Atraviesa los muros,
Los cristales, quebranta.

-Pues no lo dejaremos,
Y no romperá nada.
Veré que estén las puertas
Y ventanas celladas.

-Pero… ¿por qué te tardas?
Amado, cierra pronto
Las puertas y ventanas,
Porque se acerca el tiempo
A visitar la casa.

-Apenas espiando, estoy,
¡y no es el tiempo!
Tan sólo es un pequeño
Corriendo en la alborada.
Y no lleva de frío
La cabeza escarchada.
Tiene los pies descalzos…
¡Ya se acerca a la casa!

-Amado, no te engañes
Vuélveme la mirada:
Se acerca como un niño
Porque le des posada,
Mas si le das cobijo
Se tomará ventaja
Y a tu primer descuido
Hará estrago en la casa.
Y cuando te des cuenta,
Verás calva tu frente
Y mi cabellera blanca.
¡Anda ya, cierra todo,
Si es verdad que me amas,
Escóndeme del día,
Guárdame del mañana
Que ya no nos encuentre…

-Aventurarme puedo
En la carrera, y cerrar
Los postigos y persianas.
Mas, ¿qué hallaremos luego?
¿A qué me arriesgo?

-Por favor, no preguntes
Lo que el amor
Responde por sí solo.
Torna tu ser, al mío
Sin demoras
Y así, sin desenlace

Nos quedemos.

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