27/07/2014
-¡Cierra
ya las cortinas
Que
viene el horizonte
A encerrarse
en la casa!
-Mas,
¿cómo tú lo has visto?
¿Qué
semblante mostraba?
-Se
acercaba sombrío,
Con
la cabeza gacha.
-¿El
horizonte, has dicho?
Si
siempre, a la distancia
Gusta
de lejanías,
¡jamás
nos acompaña!
-Él
es un extranjero
Sin
rostro ni mirada.
Es
cierto lo que digo:
Lo
he visto, y se acercaba.
-¡Un
ave! ¿Ves? Un ave
Que
ha salido del nido
Y se
ha mecido en la rama,
Con
su plumaje oscuro
Y sin
su trino.
-Cierra
ya las cortinas,
Amado,
¡no le abras!
Que
viene el infinito
A hospedarse
en la casa,
Atraviesa
los muros,
Los
cristales, quebranta.
-Pues
no lo dejaremos,
Y no
romperá nada.
Veré
que estén las puertas
Y ventanas
celladas.
-Pero…
¿por qué te tardas?
Amado,
cierra pronto
Las
puertas y ventanas,
Porque
se acerca el tiempo
A visitar
la casa.
-Apenas
espiando, estoy,
¡y
no es el tiempo!
Tan
sólo es un pequeño
Corriendo
en la alborada.
Y no
lleva de frío
La
cabeza escarchada.
Tiene
los pies descalzos…
¡Ya
se acerca a la casa!
-Amado,
no te engañes
Vuélveme
la mirada:
Se
acerca como un niño
Porque
le des posada,
Mas
si le das cobijo
Se
tomará ventaja
Y a
tu primer descuido
Hará
estrago en la casa.
Y cuando
te des cuenta,
Verás
calva tu frente
Y mi
cabellera blanca.
¡Anda
ya, cierra todo,
Si
es verdad que me amas,
Escóndeme
del día,
Guárdame
del mañana
Que
ya no nos encuentre…
-Aventurarme
puedo
En
la carrera, y cerrar
Los
postigos y persianas.
Mas,
¿qué hallaremos luego?
¿A
qué me arriesgo?
-Por
favor, no preguntes
Lo
que el amor
Responde
por sí solo.
Torna
tu ser, al mío
Sin
demoras
Y así,
sin desenlace
Nos
quedemos.
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