primaveras pletóricas
de colores y trinos.
Melodías alegres
que escalarán balcones
subirán alto, alto...
hasta el último piso.
La ciudad rumorosa,
gris acerada y triste
dejará sus lamentos
entre los adoquines.
pintaré de colores,
y el canto de los niños
alegrará una esquina
escondida y sombría…
Poco a poco, las flores
se asomarán curiosas
y luego las palomas
surcarán todo el cielo
con nuevos resplandores.
Hoy dibujaré un viento
que disperse esas nubes
que veo amotinarse
y amenazar mi casa.
Y cuando ya estén lejos
pensaré quedamente
los pasos a seguir
a partir de mañana.
Para que no esté triste
la ciudad enjaulada,
entre edificios altos
vilmente aprisionada.



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