Un camino tachonado de diamantes,
se ven fuentes cristalinas a los lados
de donde manan seres luminosos
como luciérnagas
que se encienden en la noche.
apostado en lo alto,
alzo los ojos, miro en silencio
y descanso...
Alrededor, danzan los seres de la luz
como destellos
y cantan una canción desconocida
indescifrable y hermosa
que embeleza mis oídos
y que me deja absorta.
Los seres de la luz
acompañan mis pasos,
se adhieren a mi cuerpo
y a mis manos,
ellos dibujan un paisaje nuevo,
se estremecen de amor
porque el amor es aire
que respiran
y alimento y bebida...
No beben otra cosa
ni acercan a su boca
otra comida.
¿Cómo respiran?
-Amor es más que aire,
me aseguran,
más que luz
y que cuanto alcance
a comprender el alma
que a él se asoma
siempre tímida.
Alma, ¿cómo no te arrojas?
El amor te sostiene,
él es tu escudo, tu arma
y tu corona.
Con él, toda batalla
está ganada,
pero no mires hacia atrás,
atrás está el vacío,
el acuciante desertor
de las horas perdidas.
Ya no hay desierto...
camina que, bajo tus pies descalzos
comienzan a brotar
las flores nuevas,
aún más hermosas, perfumadas
¡y el cristal, no se quiebra!
Los seres de la luz
quedan absortos
y yo con ellos caigo
en un profundo sueño...
No diré qué he soñado,
ni cómo acompañaron mi camino
librándome, tomándome la mano.
¡Qué bellas esas fuentes
a los lados!
¡Cómo ilumina el sol
el agua clara, y comprendo...
es de allí, de allí proceden.
De allí, toman el ser
y luego viven
como alegres luciérnagas
que iluminan la noche.
2 comentarios:
¡Qué bonito; alma de poeta! La luz ilumina nuestros pasos, jamás miremos el pasado. Felices fiestas
Gracias Yolanda, igualmente para ti.
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