miércoles, 21 de diciembre de 2016

23/11/2014 El tiempo de la espera

Hay un rompecabezas por armar

pero no tengo aún, todas las piezas.

El tiempo de la espera, es doloroso

como aquel de la siembra.



Tal como la semilla que se siembra

en soledad, a salvo, bajo el suelo

pero carece de aire y para respirar

se fortalece en su ser, por horadar la tierra,

para salir de sí, para entregarse.



No es para ser semilla, que fue hecha.

Ha de surgir de las profundidades

con su verdad al fin esclarecida.

Eres pequeña, semilla, y eres frágil

pero no temas, pues crecerás

con sol o con tormentas.

Y ya no estarás sola nunca más…

Mira a tu alrededor:

¡Tantos te esperan!

21/12/2016


Hoy tengo tantas ansias

de contarte mis sueños...





Esos que se desprenden

como si fueran hojas

¡ay, si yo fuera árbol

siempre verde y florido!


Anidarían aves

en mi frondosa copa

alegrando mis horas

con sus alegres trinos.


¡Ay, si yo fuera un ave!,

buscaría en mi vuelo

acercarme un instante

allí donde tú estés...


Porque siempre he soñado

con encontrarte un día,

porque nunca he tenido

otro anhelo tan mío.

martes, 20 de diciembre de 2016

20/12/2016

A veces vuelve esa alegría ingenua;

el aire perfumado,

los sonidos amenos...

quisiera retenerlos en mí

y hacer posible

que el tiempo no discurra,

que me espere.


¡Si el tiempo me esperara

en el preciado instante

en el que se fundieron

tu mirada y la mía!...

Ya no habría otros ojos

ni habría ya otros besos,

sólos tú y yo, en lo eterno

de nuestra breve historia.

Recordando el concurso de manchas 2015, con mis pequeños ganadores.


lunes, 19 de diciembre de 2016

05/09/2016

Me asombra descubrir

cómo es todo tan distinto...

no reconozco el camino

que mis pasos anduvieron.

La senda se ha vuelto oscura

con un entorno siniestro.

La luna perdió su brillo

se apagaron las estrellas

se ocultaron las luciérnagas.


Y la luz... se me fue dentro

¿dónde hallarla? ¡No sé dónde!

Y mis ojos se han quedado

como dos huecos profundos

incapaces de mirar

las bellezas que antes vieron.

¿Qué hay en mi corazón?

Parece una sombra fría, vacía,

la nada misma... informe y lacerada.


¿A dónde está la chispa?

¿A dónde el fuego?

Ese que daba calor

a los días del invierno.


Quiero encontrar... aún sin fuerzas.

Me resisto, voy buscando

en esa memoria que hoy

me parece tan ajena,

las luces que en otro tiempo

las tinieblas encendieron.



Dame de tu Corazón

ese fuego que caliente

mi gélido corazón.

Dame de esos ojos tuyos

la mirada siempre ávida

de contemplar el amor.

Pero hasta tanto me des

esto que te estoy pidiendo....

Dame aún la fortaleza

para seguir resistiendo.

Reflexión IX Cuando el corazón se cansa de los engaños y mentiras...




¿Quién en mayor o menor medida, no lo ha experimentado en su propia vida? Siempre me he preguntado la razón de ser del hombre mentiroso. ¿Cuáles son los intrínsecos motivos que lo arrastran a este tipo de actitudes y comportamientos corroyendo sus propias vidas y las de quienes lo rodean? No me refiero a cualquier persona que en cualquier momento, puede caer en una mentira, sin premeditación. Los mentirosos a los que me refiero, tienen en sí esta característica, y es la de premeditar, elucubrar, inventar historias, entretenerse en esos pensamientos. Realmente, hay quienes terminan haciéndose adictos a la mentira que los lleva también a intimar con una de sus parientes más cercanas, que es la manipulación. Porque quien miente decidida y voluntariamente, manipula, cambia la verdad, la tergiversa, la esconde, la sepulta… habrá mucho dolor alrededor del mentiroso, hasta que críe su fama y tenga que cargar en sus propias espaldas el peso de los sufrimientos que causó a otros. Luego, nadie creerá en sus patrañas, tal y como nos contaban cuando éramos niños, que ocurrió en la historia de Juanito y el lobo. Es de lamentar que parece siempre haber a su alcance una presa dispuesta a caer en sus redes de falso encantamiento y fascinación.

El mentiroso, llega a creer y tragarse sus propias falacias. No quiero, sin embargo, pensar que todo mentiroso compulsivo, miente coercitivamente para dañar a los demás, para burlarse, para sacar ventaja de ellos socavándoles su dignidad y utilizándolos luego a su antojo cuanta más ingenuidad y buena voluntad encuentre de parte de los otros. Quiero creer que algunos, ponen en práctica su plan como el único medio de supervivencia que su mente enferma logró desarrollar. Uno muy ruin, muy bajo, pero el único dada su peculiar bajeza. A estos, casi diría que no puede pedírseles otra cosa. Me he cruzado en el camino de mi vida con algunos de ellos y si bien al principio sentía rabia al descubrirme engañada, luego me daban pena. Porque eran seres infelices que vivían confundidos, inmersos en sus propios embrollos de pensamientos inútiles. Estos, creo, son más peligrosos para sí mismos, que para los demás. Porque en definitiva, la mentira a la que se habitúan, los acaba aislando y rebajando, quitándoles hasta la dignidad. Así es… los he visto caer en abismos infranqueables en pos de sus engaños.

Pero las artimañas inteligentemente planeadas para ruina de los otros… eso, es algo macabro. Caer en manos de alguien mentiroso y manipulador, puede constituir un verdadero calvario. Estos son los lobos disfrazados de corderos... difíciles de detectar cuanto más ingenua es la víctima.  Es que las mentiras de las que nos quieren convencer, no son sólo atractivas, sino que suelen rodearlas de planteamientos maravillosos, de una apariencia de bien extraordinarias… pero tarde o temprano, y ojalá sea más temprano que tarde, nos daremos cuenta de la oquedad que esconden no sólo sus palabras y promesas. Lo más terrible, sin embargo, no es el espacio hueco que dejan en nosotros esas palabras mentirosas, sino que antes, han ahuecado sus propias almas, transformándose en seres siniestros, gélidos y vacíos, oscuros y sin rostro de verdad, un invento más de sí mismos, la misma nada a la cual en su persistencia, serán lamentablemente reducidos.


Nada subsiste sostenido en el engaño, y si lo hace, es alimentándose de más y más mentiras. Por todo esto, sé que la verdad, y sólo la verdad es la maravillosa puerta que una vez atravesada nos conduce a la plenitud de la vida.  Aunque parezca difícil de sostener en todo tiempo, y no admita componendas ni adulteraciones. La verdad lisa y llana, como un puente tendido entre dos almas, es la que crea esa atmósfera de paz y de confianza entre seres de mentalidad sana, ávidos por conocer el bien y permanecer en él, con pleno convencimiento, honestamente y con integridad.  No vale la pena desanimarse.  Descubrir que hemos sido engañados, duele mucho cuanto más ilusiones y expectativas hayamos puesto en esa máscara de personaje ficticio que es el engañador.  Pero justamente por eso, hay que seguir adelante, porque la verdad es lo que siempre valdrá la pena.


Salmos 34:12-13

¿Quién es el hombre que desea vida y quiere {muchos} días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.

Efesios 4:25

Por tanto, dejando a un lado la falsedad, HABLAD VERDAD CADA CUAL CON SU PROJIMO, porque somos miembros los unos de los otros.

Proverbios 12:22

Los labios mentirosos son abominación al SEÑOR, pero los que obran fielmente son su deleite.

Salmos 101:7

El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia.

Salmos 58:3

Desde la matriz están desviados los impíos; desde su nacimiento se descarrían los que hablan mentiras.

lunes, 12 de diciembre de 2016

2003

CUANDO VEO QUE TODO
VUELVE A FUNCIONAR
Y DESPIERTO AL FIN
DE MIS ERRORES.

LA VIDA RECOBRA
EL SENTIDO PERDIDO
Y CADA COSA VUELVE
A OCUPAR SU LUGAR.

NO DIGO QUE YA
NO TENGA MIEDO
PUES LO TENGO...
PERO ES DULCE EL TEMOR
DEL QUE SE SABE
EN CAMINO A LA META.

VOLVER A MIRAR
LA VIDA CON ASOMBRO
Y NO DEJAR DE ILUSIONARME
AUN SABIENDO
QUE ILUSIONES SON TAN SOLO ESO.

SER COMO UN NIÑO
QUE TODO LO DESCUBRE
Y EN TODO ENCUENTRA
ALGO CON QUE MARAVILLARSE.

VOLVER A LO SENCILLO,
A LO QUE EN APARIENCIA
CARECE DE VALOR, PERO LO TIENE.

DEJAR DE DETENERME
EN LO IMPOSIBLE
Y HACER QUE LO POSIBLE
SE REALICE.

Y AUNQUE SEA PEQUEÑO
SABER PONERLE
UN TOQUE DE GRANDEZA,
Y QUE, SINO EL AMOR
ES LO QUE TODO LO HACE GIGANTESCO.

Allá por 01/09/2012

Hay una niña llorando,

sentada en la vereda,

que de tan sólo mirarla,

se han conmovido las piedras.




Las estrellas en lo alto

de lo bajo, no se enteran:

ella sólo ve penumbras

y nebulosas tinieblas.




El rocío de sus ojos

moja la tierra reseca

y va brotando una flor

sin que la niña lo sepa.




Hay una niña llorando

en la noche que se acerca

y a lo lejos se oyen cantos

y algarabía de fiestas.




La niña sigue llorando,

arrullada en su honda pena

esperando ver el día

en que emergerá la flor

de lo hondo de la tierra.




Llora, mi niña, que el sueño

vendrá por darte descanso:

ya se perciben tus párpados

reclamando su presencia.




Crece la flor, y la niña

se ha dormido en la vereda;

en la quietud de la noche,

se estremece, sueña y tiembla,

y aunque el sueño vino al punto

el descanso se le niega.




Sigue soñando y llorando,

que el llanto al soñar alterna,

(no despertará tranquila

ni desahogará su pena:

pues le robaron sus sueños

aunque sea tan pequeña,

pero verá aquella flor

creciendo de la honda tierra

y donde vertió su llanto

allí mismo la contempla).




Llora, niña, mas no olvides

estas flores que nacieran

de tus lágrimas amargas

que el mundo no comprendiera.




Yo te comprendo, mi niña,

sola en la noche serena

a la intemperie del tiempo

¡que es un tiempo de tinieblas!




Si de rodillas, vencida,

nació una plegaria nueva,

surgirán aves y rosas,

verás de lejos la piedra

que entorpecía el camino

impidiendo ver la huella.




Otros pasos te preceden

niña que en la noche rezas,

y son pasos bendecidos

por el rocío vertido

en una mañana nueva.




Abre tus ojos, contempla,

¡levántate de la tierra!

domingo, 16 de octubre de 2016

28/09/2016

Quise esconderme, huir...
permanecí en silencio.
Quise no ser
y que no me encontraras.
Permanecer inmóvil
sin malgastar el aire...
que no me hallaras, Dios,
¡Que no me hallaras!


Pero siempre me viste
y tu mirada
no me dejó deshecha,
abandonada.
Juntó mis trozos
y me descubrió entera,
iluminó mis sombras
allí hacia donde fuera.

No puedes, no
abandonar tu obra.
Me tornas hacia Ti
una y mil veces...
No tengo escapatoria,
no me dejas.

lunes, 26 de septiembre de 2016

22/07/2014

Abrió las alas un día

muy temprano en la mañana,

desde lo alto de un cerro

"que era el más alto" -pensaba.

Y se deslizó confiada

con sus alas desplegadas,

escuchando los murmullos

de la brisa entre montañas.



Todo encontraba sereno

allí hacia donde mirara,

su peso ya no era peso:

¡se sentía tan liviana!



Cerró los ojos y el viento

las plumas desordenaba,

pero no perdía altura,

antes bien, más la ganaba.



Se vio al punto entre las nubes

y a lo lejos, su nidada

se percibía pequeña

en la inmensidad que hallaba.



Y se quedó allí, volando,

no quiso volver a casa:

siguió surcando los cielos

en su dichosa escalada.



Ya no sentía su peso,

ya no sentía sus alas,

sólo era viento en el viento

que más alto la llevaba.

domingo, 25 de septiembre de 2016

30-04-2010

Me atisbo
en las reminiscencias de tu alma,
pequeña mariposa
frágil y eterna,
pompa de espuma
en el umbral
del tiempo detenido.

Siempre huidiza,
trémula,
rondando en el espacio
inaccesible.


Siempre imposible,
desconcertante,
¿a dónde vas ahora?

Pequeña mariposa,
dulce y serena noche
se cierne
sobre tus heridas alas.


Acalla los rumores
de quejumbrosas voces
que te inquietan.



Descansa ya
en el oscuro
y silencioso abrazo
que es el radiante
preludio de la aurora.

lunes, 4 de julio de 2016

Reflexión VIII Un día como hoy... hace cuatro años.

Un día gris... y montones de razones para desanimarse y desistir. Esas que nunca faltan y a veces se agigantan y se tornan insoportables, a la medida de nuestra fragilidad. Pero hubo algo, un gesto amable, el regalo de un sonrisa sincera. Un oído atento para escuchar mi letanía de quejas sin interrupciones ni ánimos de aconsejarme vanamente. ¡No necesito consejos! Hoy pude reconocer el inmenso tesoro que se encuentra detrás de cada uno de estos pequeños detalles, que hacen soportable y hasta agradable la vida. Pero hay que estar atentos, perceptivos, abiertos. Quien cierra el corazón, no será capaz de apreciar estas pequeñas cosas y seguirá sumido en su desazón y su tristeza. ¡Pequeños gestos! Como el pan que se parte cada día en la Misa para ser compartido. Dios eligió lo pequeño, para manifestarse. ¡Cuánto misterio ocultan esas cosas que a veces nos parecen nimiedades! Estemos más atentos, porque no sabemos cuándo un ángel nos regalará su sonrisa, su palabra o tan sólo su presencia amable y su oído dispuesto. No me refiero a ángeles en el sentido espiritual de la palabra solamente, sino a esos muchos seres que Dios pone en nuestro camino cada día y de quienes debemos saber apreciar y agradecer su compañía. Ángel significa mensajero de Dios. Cada uno de nosotros puede ser exactamente eso para los demás: un mensajero de amor y de buenas noticias. Pero qué egoístas y cerrados solemos ser. Sin embargo, el amor está siempre a las puertas y no duerme ni ceja en su empeño por conquistarnos definitivamente.

lunes, 4 de abril de 2016

Te amé...


Te amé… en la angustiosa incertidumbre

de no saber nunca qué pasaría.

Atesorando esas miradas y esos gestos

que buscaba por todas partes

sabiendo que tal vez

sería lo único de ti que quedaría.

Te amé… con un corazón limpio y expectante

abierto a la novedad de descubrir la vida junto a alguien.

Te amé con esperanza, y con desasosiego;

con alegría y con la más pura ternura

de los primeros años…

Te amé en canciones que me decían todo de nosotros

en las cálidas ilusiones que albergaba

mi joven corazón enamorado.

Fueron años hermosos en tiempos de agonía…

¿Cómo explicarlo?

Sólo sé que te amé y no me arrepiento,

que de volver atrás, te volvería a elegir

porque no he conocido en este mundo

a una mejor persona a la que amar.

Porque a pesar de todo

no fue en vano encontrarnos,

porque había un plan mayor que superaba

todo lo que imaginábamos.

domingo, 27 de marzo de 2016

Reflexión VII Pasos... ¿hacia dónde?



No importa cuántos caminen a tu lado, cuando sientes que vas avanzando solo en tu propio camino. Que nadie más puede ser capaz de comprender tu senda como tú mismo la experimentas y comprendes. Pueden estar… pero nunca en tus zapatos.

Cada paso que das, te acerca o te aleja de la meta. Es importante que tengas en cuenta esto mismo antes de dar uno sólo, porque ninguno de ellos, por insignificante que parezca, carece de sentido. Ni una sola de tus lágrimas, ha sido olvidada por Aquel que se apresta a enjugar tu llanto y a brindarte consuelo en todo tiempo. No estás solo, aunque sientas que no tienes a nadie, aunque experimentes el abandono.

Dios no es un ser lejano o abstracto. Él está allí mismo, cuando parece que caes sin remedio en un abismo infinito. Su mano te sostiene. Pero… ¿cómo es la mano de Dios? Es como la de una madre tierna y amorosa, que levanta al pequeño cuando cae para estrecharlo luego fuertemente contra su corazón. Dios siempre te atraerá hacia su Corazón, fuente y caudal de amor y de misericordia infinitas. No tengas miedo.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Silencio, noche, nada...

Me haré silencio,
noche,
me haré nada.

Espera silenciosa,
noche serena
y nada
dispuesta para ser.


De mi silencio
emergerá tu voz
y surcarán mi noche
los haces de tu luz
hasta tornarla pleno día.

Y forjarás de mi nada
tu creación,
tu obra acabada
en la que te complazcas
al mirarla.

domingo, 13 de marzo de 2016

Tal vez (13/03/2016)



Tal vez sólo fue encontrarnos


tal vez no hay más misterio…

Y te amé un breve instante

para luego llevarte en mi memoria siempre

con tus ojos de agua

y tu mirar sereno.




Tal vez no hay más misterio

que encontrarse en un punto de la vida,

y como en un espejo

contemplarse en el otro

buscando lo que somos

desde afuera hacia adentro.




Y en ese darse cuenta

de por fin encontrarse,

aprender tantas cosas inefables…

Esas de amar… pero sin aferrarse,

y definir lo que somos y queremos.




Tan simple y a la vez tan complejo

como la vida misma

que todo lo trasciende,

como el amor

que transfigura todo.


viernes, 25 de septiembre de 2015

Recordando... Noviembre de 2012

Ayer fue un día que se preveía sereno, como casi todo domingo de mi vida. Llevo en general una vida sencilla y un orden que pretendo atesorar más allá de las vicisitudes que no pueden evitarse y que hay que enfrentar. Hablo de esas de “sí o sí”, de las que no dan tregua ni admiten rodeos porque si los hubiera, de seguro los encontraría y atreviéndome a confiar casi con temeridad, saldría airosa. Caminaba. Respiraba. La brisa estaba fresca y el clima templado. Hasta las calles que cotidianamente recorro, me parecían más apacibles que de costumbre. El destino hacia el cual me encaminaba, era de lo más amable para mí y mi corazón ya reposaba en ese encuentro que se repite y no, domingo a domingo, porque el resultado es siempre novedoso aunque parezca más de lo mismo. Iba pensando en cosas agradables, eso recuerdo. Volvía a mirar con asombro y pensaba en la mirada de los niños, rogando por ellos para que no perdieran esa inocencia que veo tornárseles cada vez más esquiva y más tempranamente irrecuperable. Pensaba en esa anciana de ochenta y tantos años, mi vecina, que con manifiesta alegría e ilusión cuasi infantil, se recreó mirando ayer a ese pequeño colibrí que libaba las azuladas florecitas del jardín de mi madre. Y mi madre pretendía distraerla con no sé qué chismerío mientras mi mirada se deleitaba posándose primero en el rostro absorto de aquella ancianita vuelta de pronto una niña y luego en ese colibrí multicolor, movedizo y vibrante. Vino a mi mente ese “proyecto de amazonas” que mi madre había logrado generar en el patio de casa cultivando como en un símil edén, plantas de toda especie que llegara a sus manos. Cómo ella misma se jactaba de tener la capacidad de hacer florecer especies casi imposibles de lograr para cualquier otro ser humano. Mi madre y su devoción religiosa por los vegetales. Mi vecina me ayudó a volver a recordar lo bueno que resulta dejarse sorprender por esas pequeñas cosas que a veces voy dejando en el olvido porque paso sin mirarlas, sin percatarme de ellas aunque están ahí para maravillarme. Ella, pensé, después de tantos años y de ver tantas cosas, a través de sus ojos cansados y gastados, puede volver a mirar con un asombro infantil y conmoverse por eso. ¡Qué belleza! De pronto todos esos años e imágenes se hicieron polvo y la magia de un instante la convirtió en una niña. Sentí envidia, debo reconocerlo. En mi ir y venir vertiginoso, pierdo muchas veces lo que me propuse no perder de vista nunca: lo esencial de la vida, vivir en mi centro y allí encontrarme a mí encontrando a Dios. Luego volví mis ojos hacia los jacarandás florecidos y las alfombras añiles que van dejando en el suelo. Recordé a una persona que mencionó que había redescubierto su lugar desde otra perspectiva a través de esta visión tan simple y a la vez maravillosa. Yo le dije que a mí también me gustan mucho estos arbolitos de color tan peculiar. He de confesar que es una de las frustraciones ocultas de mi madre. Nadie vaya a decirle por qué no tiene un jacarandá en su casa: podría ofenderse gravemente. No lo tiene porque no pudo lograr que sobrevivan y se secan antes de florecer. Aunque esta condición puede cambiar de un momento a otro. Lo mismo sucedía con la estrella federal, y en la actualidad hay brotes de esta planta en cada rincón del jardín. Quizás cada cosa tiene su tiempo y no llegó aún el de los jacarandás. Por suerte no faltan en los alrededores de mi casa, y me deleito viéndolos por todas partes. Supongo que debe ser una de las plantas favoritas de nuestro intendente, que tanto las ha hecho proliferar. A medida que avanzaba en mi camino divisé un ceibo colmado de flores, derramando sus lágrimas carmesíes en la vereda y hasta un poco más allá, alcanzando la calle. Me puse a pensar en el por qué es nuestra flor nacional y que debe haber detrás de esto una historia desconocida que me propuse investigar cuanto antes. Seguramente es un árbol autóctono, pensé. Y así continué admirando la flora que abunda por aquellas calles y venía a mi mente la idea de que cada vez veo a más gente ocupándose de los animalitos callejeros. Tachos con agua en las veredas. Alimento para perros desparramado por doquier. Caricias dadas al azar. ¿De qué se tratará esta nueva toma de conciencia, esta ternura que se despierta hacia esos seres tantas veces indefensos y maltratados? Primero se apiada una persona y luego otra, y me voy enterando de que hay muchos detrás de esta campaña silenciosa y caritativa hacia los animales. A mí misma este año me tocó el corazón y adopté una pequeña gatita que mientras escribo estas palabras, dormita plácidamente sobre la cama que prometí jamás ceder a ningún animal. Pero he aquí la puesta a prueba de mi flexibilidad. Y sí, pretendo ser permeable al cambio y celebro que no soy obcecada por el sólo hecho de serlo, salvo cuando la situación y circunstancia lo ameritan y comprendo que no es obstinación de mi parte, sino firmeza necesaria.
En fin, la caminata llegaba a su fin… pero a pocos metros de alcanzar la meta, me detuvo la noticia infausta, la ocasión ineludible, la que no permite treguas ni rodeos, el enfrentarme a la temible falta de respuestas ante una situación que de pronto oscureció el cielo y tornó todo más oscuro, inexplicable y tenebroso. Una voz que desdibujó de un solo trazo el panorama simple y luminoso que mi mente había forjado en el camino. Me quedé sin palabras amenas, sin ideas bonitas. Un escalofrío me recorrió el cuerpo y el alma al mismo tiempo. De pronto necesitaba retornar a lo profundo de mi ser, desde donde pudiera quizás, emerger algo de claridad o una plegaria al menos. Lo demás, no lo puedo nombrar por lo terrible, pero son cosas que también, inexplicablemente, inevitablemente, pasan.

viernes, 18 de septiembre de 2015

A mis amigos

Esto que escribo intenta dar respuesta a algunas inquietudes de distintas personas que se han acercado a mí en estos últimos días en busca de consuelo o de consejo ante diversos acontecimientos que se están dando en nuestra humanidad.  La verdad es que muchas veces a mí también las respuestas se me hacen esquivas…  Pero hoy, gracias a Dios, bastó una situación de esas que no es tan raro que se den durante el ejercicio de la docencia, para echar un poco de luz a este asunto.  Estaba en una de las escuelas secundarias en las que trabajo, cerrando el segundo informe anual de calificaciones.  A varios, de los más de cuarenta alumnos que asisten a este curso, al entregarles su nota les dije que intentaran esforzarse un poco más en el último trimestre, y luego se retiraban asintiendo con la cabeza o diciendo “sí, profe”.  Uno de ellos, sin embargo, lejos de dar la respuesta esperada (o no), contestó “¿Y para qué?”.  Esas tres palabritas resonaron muy profundamente dentro de mí y me llevaron a cuestionarme y replantearme muchas cosas.  No tuve demasiados argumentos en ese instante para darle una contestación convincente y ni siquiera estoy segura de que quisiera convencerlo de lo contrario…  No porque piense que es vano esforzarse en esta vida y dar lo mejor de uno mismo desde el corazón: eso lo creo firmemente.  Pero, hay un fundamento para  nuestras acciones y actitudes ante la vida que hace que, si ese fundamento falta, todo esfuerzo parezca vano y sin sentido.  ¿Quién, que tenga un poco de cordura, gastaría sus fuerzas y energías en mejorarse a sí mismo para una vida que no es sino un verdadero valle de lágrimas, dolores, pesadumbre, decepciones, pérdidas constantes, amargura…?  Yo no lo haría, definitivamente.  

Vivimos en un mundo en el cual el materialismo se ha vuelto el gran protagonista.  Aún muchos de los que nos llamamos cristianos, somos ateos  y materialistas en la práctica.  Hablamos de Dios, decimos que creemos en Él, pero vivimos y actuamos como si no existiera…  Le quitamos a nuestra vida y a nuestras actitudes el cimiento y fundamento sobre el cual deberían estar sustentadas.  ¿Y qué nos queda?  Muchos se preocupan de los acontecimientos, de supuestos cataclismos por venir…  Pero del cataclismo que hay en el alma y en el corazón del hombre, son pocos los que se acuerdan.  Porque del corazón del hombre sin Dios, emergen las peores y más terribles calamidades que ni siquiera somos capaces de imaginar.  ¿Esforzarse y trabajar por esta vida?  Yo repito con mi alumno ¿Y para qué? 

Algunos piensan aún como siempre han pensado tantos: “estos cristianos…  que rezan y se privan de tantas cosas en esta vida por una supuesta vida después de la muerte… ¡vaya tontos!”.  Lo que no saben es que no es necesario morir literalmente hablando, porque si esta vida la vivimos con Cristo, se transfigura ya en vida eterna.  Es por eso que el verdadero cristiano, encuentra felicidad y consuelo aún en medio de lo que podrían considerarse como tremendas fatigas, sufrimientos y tribulaciones.  No por una vida que esperamos, sino por una vida que YA estamos viviendo.  Dios no nos necesita héroes, ni triunfadores, ni gloriosos…  El más humilde, el más pequeño, es el que más cerca está de Dios porque más necesitado se sabe de Él.  
 

Ojalá entendamos con el corazón esta realidad de que más necesitamos a Dios cuanto más débiles nos sentimos.  Dios es amor y el amor no conoce de límites a la hora de abrazar nuestra pobreza, nuestra enfermedad, nuestra debilidad…  Dios perdona porque ama, y perdona siempre que se lo pedimos.  Debemos aprender a perdonarnos a nosotros mismos y a perdonar de corazón a los demás...  Se hace necesario y urgente vivir en el perdón, dado y recibido.  
Perdonar, comprender, amar...   

Por otra parte, si seguimos los mensajes dados por nuestro Señor Jesús y por María, nuestra Madre del Cielo, tratemos de ir a la parte medular del mensaje que siempre fue, es y será, la conversión del corazón a Dios, volver a Él, arrepentirnos, dejar el camino del mal y ser personas de paz, como verdaderos hijos suyos...  Hay quienes siguen los mensajes con un afán de escudriñar misterios, encontrar "algo" extraordinario, nuevo...  Anticipar catástrofes naturales, guerras y otros flagelos a nivel global.  Ese no es el camino...  Eso es perder tiempo precioso e irrecuperable. La Santísima Virgen siempre nos pide lo mismo: oración, oración, oración.   Su mensaje no ha variado a través de los siglos y ¿quién mejor que Ella sabe tan bien lo que necesitamos?  ¿Quién nos querrá más plenamente felices sino Ella?  "Hagan lo que Él les diga", he aquí el eco incesante que resuena desde hace dos mil años para todos sus hijos... Cualquier otra cosa es distracción, vanidad de vanidades y correr tras el viento.



viernes, 3 de julio de 2015

Colores...



A mí me gustan los colores,

los tenues y los vivos, todos.

A ti, una gama gris

de muy pocos matices,

te define.


Y cómo, entonces,

haces vibrar mi mundo

latir mi corazón

de tal manera…



Pues son estos, mis colores

que te inventan

colores nuevos para darte vida,

brillos y centellear de estrellas.


Yo palpito en colores infinitos

entre luciérnagas fosforescentes

y entre los colibríes que al sol

se deshacen en átomos de purpurina.

domingo, 10 de mayo de 2015

Escritos con historia, de la niña PAS que fui... Parte II



1991 (12-13 años de edad)





Vida y muerte confundidas en la extensión del horizonte de la historia.

Amor y odio, brotando de las vísceras de la poesía, órgano vital de los sentimientos.

Cantos y gritos ensordecedores en el tiempo de mi hastío.

Tranquilidad… en la cumbre de las penas insoslayables.

miércoles, 8 de abril de 2015

Escritos con historia, de la niña PAS que fui... Parte V

1994 (16 años de edad)

A veces el aire vuelve a ser el mismo, quién sabe
Por esos movimientos de la tierra
Puedo sentir otra vez el aroma de mi infancia
Y yo también, vuelvo a ser la que era.
Sin dejar escapar de mis pulmones
El oxígeno que antes me dio vida
Como inerte me quedo, y soñando…
Con la cara al sol, el mismo que le dio
Calor a aquellos días.
Siento vibrar mi alma, como un leve tintineo
Dentro de mí, fuera de mí, quién sabe.

Eres como ese aire lejano, de mi infancia
Que no dejo escapar: recuerdo tan amado;
Eres como esa lluvia, que mojaba el asfalto
Y yo corría, sin importarme nada.
Vuelvo a correr descalza y sin abrigo, hacia el mañana.
Quiero soñar que deja de llover y que te encuentro…
No es una locura pensar que nada más existe:
Mañana tú, siempre tú, fuera o dentro de mí, quién sabe.

miércoles, 1 de abril de 2015

Escritos con historia, de la niña PAS que fui... Parte IV

Año 1994 (15-16 años de edad)

El tiempo pasa entre nosotros
pero no nos lleva...
No nos arranca de este suelo
ni del cielo.

El tiempo pasa
como pasa la lluvia:
nube gris,
deshecha en finas gotas.

Si tus brazos fueron alas
y volaste,
y no entendí,
tal vez ahora, lo comprendo...

El tiempo
ya no te tiene prisionero
y las horas no existen,
¡se detuvieron todas juntas ese día!

A las noches oscuras, las encendieron
las luces titilantes
de las tantas estrellas que descubrí
al mirar al cielo, buscándote.

Como al principio el sol
se me apagó estallando en mil pedazos...
Mi pequeño, mi dulce viajero,
el sol, no había estallado
¡eran mis ojos!
y las gotitas de luz
sólo eran lágrimas.



martes, 31 de marzo de 2015

Escritos con historia, de la niña PAS que fui... Parte III

1993 (14-15 años de edad)


Lágrima azul 



Una lágrima del cielo 

Rodó por mi frente, 

Comprendí que ya


 comenzaba a llorar. 



Elevé mis ojos, 

y lo vi muy azul, 

Escritos con historia, de la niña PAS que fui...




Allá por el año 1997, junté lo que creía que eran todos mis escritos hasta esa fecha y me deshice de ellos en un acto de renuncia a mi pasado. Años más tarde, arrepentida de esta acción, pude recuperar algunos manuscritos, que providencialmente, en lugar de separar por título, los había separado por fechas, guardando cada uno la suya. Este es el primero que encontré, aunque lamentablemente, no el primero que escribí. Desde los seis o siete años, comencé a escribir todo lo que sucedía en mi mundo interior y que no me era permitido expresar de otra manera. Sólo he corregido la ortografía, aunque no la gramática ni los tiempos verbales.







Año 1988 (diez años de edad)





Perdí el sentido de las cosas bellas


Y me sumergí en un mar innavegable;

Caí en las aguas y me atrapó una ola

Y de esa pesadilla viva, desperté.



Jamás volví a saber de aquel sueño terrible

Del que emergió mi alma inanimada,

El aire estaba denso y se sentía

De un amargo dolor, llorar el alba.



Amanecía… y desde entonces

Las lágrimas del día propagadas

Caían como estrellas apagadas

Sobre el azul intenso de las aguas.



Quedaron encendidas un momento

Y luego de observarlas me olvidaba

Y me dejé llevar, muy lentamente

Hacia una luz que se encendía y se apagaba.



Deseaba entonces descifrar tanto misterio,

Inolvidables voces, me aclamaban,

Escruté más allá del horizonte

Y divisé la luz del sol desfalleciendo.



No sé qué hacía allí, permanecía inmóvil

Dejándome llevar por la corriente,

Sólo quería buscar una salida,

Que acudieran en mi auxilio las gaviotas,

Pero estaba como muerta, ya no hablaba.


sábado, 28 de marzo de 2015

La sonrisa del payaso triste (13/08/2014)





Un hombrecito de lata

Me sonreía en un sueño

Cuando un rayo de luz blanca

Pintó en su frente un destello.



La bailarina danzaba

Y una hormiguita dorada

Ornamentaba la seda

Que finamente llevaba.



Allí mismo, había un payaso

Descolorido y muy triste

Con dos lágrimas brillantes

que de sus ojos colgaban.



Alrededor todo era

Alboroto y alegría…

Imágenes que aunque quiera

Contarlas yo no podría.



Mas aquel payaso triste

La atención me demandaba,

Su honda tristeza sentía

Y no podía hacer nada.



Por fuera todo girando

Y girando me arrastraba

Hacia un mundo imaginario

Que tanto me deslumbraba.

Luego vi esas gruesas lágrimas

Convirtiéndose en diamantes

Que a la luz de pleno día

Mil colores irradiaban.



Yo los tomé con mis manos

Tornándome hacia el payaso

¡al fin le devolvería

Los colores que buscaba!



Pero el payasito triste

No musitó una palabra…

Vi en sus manos los diamantes

Trocándose en piedra opaca.



Al fin entreabrió los labios

-¡Déjalo, no me hace falta!

Y me causó tal dolor

Que me brotaron del alma

Unas lágrimas enormes

Y de color esmeralda.



El sol brilló sobre ellas

Y brilló sobre el payaso

Y de pronto mil colores

Lo cubrieron y llenaron

Dibujando una sonrisa



Roja y nítida en sus labios.



martes, 24 de marzo de 2015

Profecías III 05/09/2014


Una alabanza sincera
del corazón más pequeño;
una alabanza al Eterno,
Único Nombre que salva.

Aquel ante el cual se inclinan
hombres de todos los pueblos,
los seres del inframundo
y seres del Alto Cielo.

Unos te alaban, diciendo:
¡Bendito eres Tú, que vuelves
entre los santos del Cielo!
¡Bendito en el firmamento!

Otros te alaban diciendo:
¡Ven, Señor, y ya no esperes,
que nuestros huesos quebrantan
ya las puertas del infierno!



¡Ven, Señor y ya no tardes,

tu Pueblo espera gimiendo
y los gritos de los pobres,
de los que viven sufriendo
se elevan a tus oídos
conmoviendo el ancho cielo.

Tú sólo salvas, Dios bueno,
que lo confiesen los seres
que a la existencia llamaste.
Aquellos que fueron fieles
y los que te obedecieron.

Tú, Soberano de todo,
único Rey y Maestro,
¡vuelve, Cristo, ya no tardes!
Te esperamos hace tiempo.

Profecías I 30/08/2014

Sonaron las campanas 
una a una,
las estrellas del cielo
iban cayendo.

Se aventuraba el viento
en remolinos
y en feroces esfuerzos
lo suspendía todo en andanadas.

Avanzaban lentamente
multitudes... no escuchaban
y apenas vislumbraban el camino,
arrasadas de aire y de quebranto.

Sollozaban las horas
un lamento de espera,
no vacilaba el tiempo
en su camino.

Uno... dos, avanzaba,
tres y cuatro... seguía.
Cinco y seis... y hasta el séptimo;
luego retrocedía.

La nada en el abismo
fangoso y doloroso,
la nada estremecida
de vientos y fragores.

Viento sur: sopla y suena.
Viento sur: sube  y baja
en las alas del águila
dorada y calcinante.


Es de luz y de fuego:
a unos quema, a otros
su calor vuelve a la vida
luego del gélido invierno.

¡Sumérgete en las aguas,
sube al monte,
arrójate a la tierra,
refúgiate en los médanos!

No hay escape...
pues ves, todo es silencio,
tórnate a ti, 
a ti vuelve la vista.

Inclínate y escucha
lo que nunca has oído:
un trueno... la voz
de un trueno que te habla.

Como una queja contra ti,
irrumpe indómita
adentro de tu alma
y abre el lugar secreto.

Allí te desconoces,
no te crees a ti mismo,
no te cuentas y sabes
que no eres de fiar.

Y te avergüenzas... feliz vergüenza,
te trae del vacío hacia la luz.
Llegaste al fin
adonde de ti mismo te ocultabas.


No sabías qué eras...
lo que eras,
no sabías quién eras,  mas ahora
tienes un nombre nuevo.

Eres llamado
y puedes escuchar;
ha huido tu sordera
y ya respondes.